domingo, 30 de diciembre de 2012

Cuando no quedaba nada

Cuando no quedaba nada se desató los cordones y echó a correr. Y consiguió su objetivo. Tropezó y calló. Porque quería estar en el suelo, y encontrar una correspondencia física a ese dolor emocional que sentía. No quedaba nada, se le había ido todo. La cordura, los sueños y la ilusión. Y la fuerza para seguir adelante. No pensaba en nada más que no hubiese más ahí.
Quería empujar el piano y dejarlo volar por la ventana. Jugar a ser equilibrista para caer en el abismo y así acabar con todo. Y así que en la nada hubiese nada.
Cuando miró su bolsillo, sólo encontró dos reproches. Y un botón. Y la factura de un taxi. Se arrancó los recuerdos y con los hilos se tejió la sangre. De su muñeca. Se derramaba...
Una lágrima azul mojó su ombligo, se coló entre dos montañas y llegó al centro de su gravedad para despertar el desequilibrio.
Sentía la vergüenza. Sentía la derrota. Sentía su teléfono vibrando en el coxis y el efecto de los polvos de hada en la cabeza. Retumbando.
Retumbaría por años y ella no lo sabía.
Las sombras de las cortinas, el olor de una mañana putrefacta. La vida en sus entrañas, vida que había que matar con un 98 por ciento de efectividad.
31 versos de Boudelaire.
1020 y pico mañanas de azul marino.
12 frustraciones diferentes.
Todas sumadas. Todas multiplicadas.
Todas resumidas en nada, ahí no quedaba nada.
Sólo cuatro colillas aplastadas y un punto com de CO2. De vaho de las ventanas. De no sabes si es diciembre o es enero. De no sabes si es de hace un año o de dentro de cuatro.
Porque todo lo que entra sale, pero hay dolores que siempre quedan dentro, llenando todo de nada.
Y es que la tortilla tiene dos caras: una sonríe y otra te saca el de enmedio. Y así es cariño sólo podemos ver una parte, pero nos tenemos que comer las dos.
Ojalá hubiese sabido yo de huevos y de dignidad.
Ya no queda nada. Y menos puede quedar.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Errores

Dicen que cambiamos a lo largo de los años, pero hay errores, momentos en la vida que te condicionan para siempre.

Te hacen ser como eres, sentir como sientes y quererte de una forma tan anormal como lo haces.
No sólo afectan a uno mismo, también a los que están alrededor de ti, lo que los hace más maricones.
Pero como cosas que ya han sucedido, sucedidas están, y ya no las podemos cambiar por más que queramos.
Sus efectos ya corren por tus venas como el veneno de una serpiente cuando te muerde, hasta el minuto final.
Crean miedo, barreras, convierten lo más sencillo en algo complicado y hacen que crezcan montañas que tienes que escalar.
Y tu te preguntas... "¿Maldita sea, quién me mandaría a mi...?" Pues ya está. Y sólo te queda joderte y superarlo...
Aunque superarlo signifique generar un problema y generar un problema joderte la vida, una vida que sería sencilla si no fuera por...
Pero tu mundo ya está echo mierda si buscas algo más que comodidad.
Y sólo ves como salida pirarte al Tíbet o dejar de existir.
Mientras las páginas del calendario siguen pasando y ese maldito momento prevalece como una flecha rota clavada en tu estómago.
Que no te deja continuar sin dolor, a no ser que quieras estar parado...

Dicen que cambiamos a lo largo de los años, pero hay errores, momentos en la vida que te condicionan para siempre.

Así es. Y no sé si seguir contando o soportar el dolor de estirarme el demonio de cuajo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Mamá pato

Cada día engorda más mi culo, cada día, más dolor de cabeza
Cada día en la puerta de la guardería, cada día, cada día...

Verme a mi en la cocina, preparando, una rica comida...
No para mi, es para el resto. Para que disfruten, la cuezo más a fuego lento

Como madre pato tengo miedo, y por eso, no paro de actuar
Y a cada cosa que hago me hago más daño y quiero, más amor a los demás

Me matan el ego mis hijos, son asesinos, y me duele un poco el pecho
Es un sacrificio, diría una anciana, que perdió su carisma al ganar el anillo

Cuando te conviertes en mama pato te pierden el respeto, y tu pierdes libertad
Es un oficio duro que eliges, porque tu corazón se te hace un nudo cuando no

Mamá pato no puede dormirse
Mamá pato no puede despistarse
Mamá pato no puede flojear
Porque ¿qué será del resto?
Porque nadie más te va a ayudar

Es un oficio duro que eliges, y tu corazón se te hace un nudo cuando no... Cuando ves que tu hijo se va y no mira atrás.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Jirones de la vida

Estoy aquí, en el momento de ahora
En un jirón de esta vida que se mueve
Aferrada a lo que hay entre mis manos
Con fuerza para cogerlo y no soltarlo

Evitando esos momentos de mudanzas
Que le llegan al ser humana como yo
En los que los dedos se te escurren
En los que el sentimiento se despista

En los que el corazón se va de copas
Con otros sentimientos, viejos amigos
Y fundidos se olvidan por una noche
Para despertar separados, con resaca

No quiero tener que hacer la maleta
Que desandar el camino hacia atrás
Quiero que mis piernas no flaqueen
Y no caerme, y que no te caigas

Estoy aquí, en el momento de ahora
Como suelo, ignorando mi sombra
Pero a veces gira la esquina de bruces
Y toca fingir que somos dos extraños

Cordiales saludos me manda el futuro
Desde ese lugar en el que no existe
Es sólo un verbo, algo que me invento
Y calco con lápiz y papel de cebolla

Por eso no te digo un dicho que dicen
Ese que habla de "vivir en el presente"
Porque no se puede vivir de un jirón,
Cuando vida, se los cose a la mochila

Hay gente que se mira en el espejo,
Busca y encuentra un reflejo mentiroso
Sólo eso que ahora es y no existe,
Nítido intento, parecemos y no somos

Si me preguntas si me encuentro,
Yo no puedo, soy un mar de dudas
De frustraciones, de intentos, de río
Que desemboca donde destino quiere

De nadar contra la corriente te hablo
Y hablo por no callar, aunque sí creo
Que sí yo quiero esto va a ser infinito,
Como lo será la pena al decirte adiós

Estoy aquí, en el momento de ahora
Así qué hola, muy buenos días
Cógeme la mano,
hasta que se pueda...

lunes, 8 de octubre de 2012

El placer de las dosis pequeñas

Abundancia. Abundancia e inmediatez. Abundancia, inmediatez y ambición. Creo que son las tres palabras que escogería para definir el mundo de plástico en el que vivimos. Nos sobra de todo y a la vez siempre nos falta. Y nunca estamos felices... ¡Normal! Con la puta mierda de sistema incoherente e indigesto que nos hemos montado...

La verdad es que vivo montada en ese mundo, y siempre he intentado cabalgar sobre él. La verdad, que no existe, es que este teatrillo vital es demasiado duro y grande para mi, que pena, muchos dirían que me estoy perdiendo tanto...

La verdad es que no hay verdad, pero tampoco existe la mentira. La verdad es que mi vecina es una borracha, pero es que su marido le pega. Y el banquero de turno, es un ladrón, pero el pobre no se ha comido nunca una rosca... ¿Y esa modelo tan guapa? No tiene ni una amistad sincera.

Hoy todo el mundo habla de la felicidad. Es normal. La mentalidad de alguien del XXI es trabajar, vestirse, salir, estudiar, drogarse, maquillarse, tener familia, un BMW serie 3, ir de compras, viajar, culturizarse, comprarse un MAC y tener muchos amigos para SER FELIZ.

Abundancia, inmediatez, ambición.

Ahora intenta parar un momento... Respira hondo... Cierra los ojos si es necesario... Apaga el ordenador, la aspiradora, el iPod, el teléfono fijo, el móvil, el ADSL, el WIFI, el aire acondicionado o el debate de la 5.

CHA-PA


Moderación, paciencia, humildad


Así, no teniendo, es como lograrás lo que todo el mundo te obliga a tener. Y un día dirás un te quiero a alguien, y esas palabras ya no serán suficientes para expresarlo. Lo que sientes es demasiado. Y es tan pequeño, lento y sincero, que sólo se ve al cerrar los ojos, los puños, mientras abres fuerte el corazón.

Entonces, el ser feliz con artificios te importará una mierda... Serás sencillamente feliz.

jueves, 4 de octubre de 2012

Llegar a casa


Llegar a casa es cruzar el umbral y sentirte a salvo, protegido, comprendido. La puerta, un trozo de madera y hierro, actúa como la barrera más indestructible de la tierra. Entras, te quitas los zaparos, pones la llave y te vas directo a la nevera. Un vasito de zumo y a desahogarte un rato con el mando.

Últimamente, llego a casa todo el rato. Eres mi hogar. Contigo puedo cantar en la ducha, hincharme a queso, ponerme el moño y descansar un rato. Y tu sonrisa, es la cerradura que me mantiene a salvo. No quiero más, no pretendo más. Sólo girarme, ver tu cara, y sentirme segura en esta mierda de mundo.

Y es que me has convertido en un caracol, y todos los días, se me cae la baba.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Fantasías de cosas pequeñas

Nos contaron que la vida es un saco, un recipiente sin fondo, con la tela agujereada
Nos obligaron a corrernos más deprisa, a robar cosas ajenas y a ver partidos de liga
Maniatados, disfrazamos la tristeza, cogemos pintura y trago y nos montamos una falla
Por la noche, cogeremos el mechero, las gafitas de Mejide y quemaremos todo el ego
Con la sopa, de la olla siempre llena, alimentamos el cuerpo y matamos todo el hambre
Empachados, giraremos las esquinas, miraremos para el suelo para evitar a la vida

La lente en la mano
El ojo en la manzana
La tele encendida

Un niño llorando
Un árbol quemado
Corazón desenchufado

La dos rayas, verticales, paralelas, presionadas por los dedos congelan el calendario
Ensoñados, en automático gesto, usaremos nuestro Smarphone para escribirle a la luna
Y el mundo, se pinta en RGB, ya no hacemos la EGB y pagamos pa ser sabios
Con las cifras y los ceros, creamos hasta vida, sin necesitar a Lourdes ni a Santa Teresita
Ya no existen cuenta cuentos, ni princesas en castillos, solo Letis y algunos audiolibros
Y cuando fantaseamos, ya no es tan rocambolesco, queremos convertirnos en honrados misioneros

La tecla apretada
El niño con gafas
La app actualizada

El río secándose
La infiel y su amante
La unión en la estacada

Fantaseo con cosas muy sencillas









martes, 11 de septiembre de 2012

Reflexión sobre la resignación y el anhelo de un humano como yo


Algunos días necesito una taza de café, o una buena ostia en la cara. Lo peor de esos días es la sensación de consciencia de todo y la poca voluntad para no hacer nada. Sabes que hay cosas que cambiar, que hacer. Que aunque has puesto los tics verdes en algunos ítems de la lista, aun hay otros pendientes. Y esa lista, esos regalos de navidad que nos pre-auto-hacemos el uno de enero, siguen existiendo en la dimensión de la tinta y el papel, perpetuos y estáticos, al menos para alguien como nosotros. Existen también en nuestra imaginación, en nuestros sueños y anhelos. En parte, ese también es el regalo: unos segundos de abstracción diarios donde nos vemos realizados, sin esfuerzo, y que son la morfina que entra dulce por la guía. Ese licor que huele tan dulce, pero que al pegar un trago de realidad nos sabe tan amargo.

            En cierto modo, estamos acostumbrados a que nos hierva la garganta, a tener sed, a ver las películas como sujetos pasivos y no como actores, a disfrutar con un cómodo almuerzo de microondas. Es por ello que en cierto modo, nos resignamos.

            La resignación es ese licor dulce y amargo. Es tan placentero ver la vida pasar, y al mismo tiempo, ya nos duele la espalda de estar en la misma posición tanto tiempo. Es tan agradable bajar de un barco después de un mar picado, y es poner los pies en la tierra, y darte cuenta de que el océano es para los peces, no para ti. Bueno, en cierto modo somos humanos, incompletos por definición. El anhelo es aquello que hace que nuestras vidas cobren una forma y un sentido, que nos hace querer algo que no tenemos. Y el anhelo, nos pega pellizcos de manera constante tal y como funciona el segundero de un reloj: sigue dándonos toques monótonamente, aun cuando estamos en letargo, aun cuando dormimos. Su ritmo únicamente se ve interrumpido del mismo modo que lo hace la pila con la que funcionamos, porque no es verdad que una vez que conseguimos algo nos conformamos; una décima de segundo después, ya estamos asomando el cuello por la ventana para ver que más podemos alcanzar con nuestra vista.

            Me duele estar ahora en el linde de esa ventana. La parte dulce: me enorgullece saber que hay tantas cosas arriba de mi cogote, en el desván, donde todos esos logros apilados me esperan para visitarlos cuando quiera, contemplarlos, recordarlos y aun, poder disfrutarlos. También es agradable resignarse un rato, y mirar desde aquí todas esas cuentas pendientes de ahí abajo, que corretean entre los álamos esperando a que yo salte desde aquí y los atrape. Están tan cerca, tan en el frente, a solo una reacción del sistema nervioso. Ahora está en letargo viviendo la parte dulce y amarga de la resignación y el anhelo, esperando ese café o esa ostia para volverme una loca con ganas de seguir hacia delante. Cuando llegue ese momento saltaré al vacío sin preocuparme por el dolor de la caída.

martes, 14 de agosto de 2012

Para los que me echen de menos por aquí...

últimamente ocupo muchas horas escribiendo mi vida, y algo más grande... a ver qué sale.

S. D. A.

SALUD
Tras hacerse unas pruebas, el médico sentenció...
- Tienes Cáncer
Pero tenía dinero, y pago un buen médico.
Pero tenía dinero, y una enfermera en casa. Y follaban cada noche. Insisto. Tenía dinero.
Pero tenía amor, los cocidos de mamá eran mano de santo. Con mucho amor.
Y se curó del Cáncer y el médico le espetó:
- Qué buena suerte ha tenido usted señor, el cariño es la mejor receta para la curación.

AMOR
La puta, por pena y por avaricia, se había casado con el pobre enfermo casi terminal.
Al recibir la noticia de su curación, la mala mujer hizo el teatro:
- Estoy enamorada de otro hombre.
Pero él, tenía salud y buenos abogados.
Pero él, tenía una vida entera lujosa que ofrecerle.
Y la puta se quedó. Durmiendo a su lado, él pensó:
- Qué buena suerte tengo señor, mi dinero lo arregló todo.

DINERO
A las semanas, el mercado financiero enfermó como los pulmones del buen hombre lo habían hecho. Su administrador le llamó preocupado...
- Estás al borde de la bancarrota.
Pero tenía salud, podía buscar otro trabajo para recuperarse.
Pero tenía amor, su madre le haría jerseys de punto en invierno y le acogería en su hogar.
Y encontró otro trabajo gracias a su salud de roble, y se enamoró de la jefa de personal de su nueva empresa. Comenzaron la conversación hablando de su jerséi "vintage". A los meses, mientras le preparaba el desayuno la mujer le susurró:
- Qué buena suerte el haberte encontrado mi amor.

A las semanas la puta, que había quedado desauciada y sin dinero, les hizo una visita y destrozó su noviazgo. Su ex-pareja y jefa le denunció por acoso laboral, y perdió el empleo y el amor de su vida. Su madre dejó de tejerle jerséis y de hacerle comidas, pues estaba todo el día en casa abusando de su confianza, y le hechó a la calle. Pasó cuatro noches de noviembre durmiendo en las aceras, y pescó una neumonía que agravó su estado de salud.

Desesperado agarró un cuchillo que encontró por un parque cercano.

Cuando fue a desgarrarse las venas, el cuchillo se partió...

- ¡Qué mala suerte tengo!

A lo que la suerte contestó:

- No has tenido una zorra en casa, has tenido una actriz de primera que follaba como los ángeles. Tu madre te hacía unos jerséis horribles, una comida para cebar a los cerdos y te daba una autoprotección excesiva. Has tenido un bulto de museo en los pulmones, que has creado disfrutando del tabaco como un cabrón. Al perder tu dinero has ampliado el currículum, te has mudado de casa... eso sí. Encontraste a una mujer pesada y celosa que te quería atar, menos mal que lograste escapar.

El hombre se quedó pensando...

- Si solo me has dado cosas buenas... ¿Por qué me pones en el camino ahora un cuchillo que funciona mal?

La suerte sonrió:

- El cuchillo ha funcionado perfectamente: un cabrón como tú se merece tener una buena vida. Vende el cuchillo al chatarrero, págate una semana de hospital y que te den un poco de amor las enfermeras.





 



miércoles, 1 de agosto de 2012

Coste de oportunidad

Hoy me ha dado por pensar en el coste de oportunidad. No tenemos más que observar el fluido devenir de nuestras vidas, interrumpidas por las decisiones que tomamos, que nos llevan a caminar por las sendas que decidimos tomar. A esas rutas a las cuales no podemos retroceder, a eso, yo le llamo coste de oportunidad. Sin entrar en mayores divagaciones, me encontraba yo pensando en esas cosas que no podemos disfrutar, tener, saborear, vivir (pero sí soñar, señores) simplemente, por el hecho de que disfrutamos, tenemos, saboreamos o vivimos otras. Es así de sencillo y así de complicado. A este respecto alguien alzaría la voz y diría: "hermanos, somos libres, podemos decidir como personas que somos". Y como personas que somos, yo le digo que sí, podemos decidir: decidir renunciar a cosas por tener otras. No somos Dios. No somos omnipotentes, omniscientes, omnipresentes.

Y así, a lo tonto, hemos llegado a la conclusión de que no somos libres; almenos en el sentido en que el mundo se empeña en vendernos. Que podemos llevar un short y enseñar el culo en pleno centro de la ciudad, que sí. Pero no pretendamos que nos tomen como a una tipa seria, por más que una se empeñe en izar la bandera de la libertad y del mundo moderno... ¿Acaso alguien ha visto a Michelle Obama enseñando sus nalgas en plena Big Apple? Pues eso señores, pues eso...

lunes, 25 de junio de 2012

Entrañas y escamas

Tener entrañas para esto y escamas para lo otro

Navegar por los surcos y las curvas, sin quererlo

Volar alto por el cielo y verlos a todos pequeños

Saber lo que tienes y querer al hombre del saco



Extraña sinfonía, rara sensación la que sientes

Suntuosos y periféricos los ecos de lo que eres

Maléfica y excéntrica mira la dama escaparate

Escápate y trepa por los segundos disertantes



Solapas esconden canciones en gris marengo

Y tragos con brindis: promesas que caducaron

Las notas deseosas de darse lo dejan tan claro

Que del “do” pasamos al “mi” y re-petimos trago



Que te veo desde la orilla con la tijera en mano

Y en pleno mes de junio sigo en paños menores

Yo no tengo bañador, ni trikini, ni intenciones

Solo asiento preferente y copa de champán caro



Brindaré por tu actuación, pediré una ovación

Reiremos hasta llorar y en el charco mojaremos

Cuando no podamos más, ni siquiera respirar

Cogeremos bote y remo y en tu lado pereceremos



Omitir el boca a boca, cuando ya no queda oxígeno

Y mirar cada nube, cara a cara, cariño en vapor

Incluso amainada la tormenta, saldrá del corazón

Kafka y Maquiavelo se lamentarán entre el sopor

jueves, 14 de junio de 2012

Conserve en un lugar fresco y seco

Siento la humedad que se pega en las paredes de la vida,
se empeña en corromper, de los cuadros a las sillas.
Y los espejos, y sus reflejos, que quedan distorsionados.
Menos mal que tenemos la memoria y que los párpados funcionan.

Empeñadas en descifrar porque estamos como estamos,
esas voces rebotan en mis sienes, en el cuarto y los inundan, 
ondean y decoran este breve espacio-tiempo...
se llevan hasta el diálogo de mi estrella favorita de radio.

Menos mal que aun nos queda la evasión y el cine mudo,
y tenemos un afuera y un adentro en nuestro mundo.
Y que anoche nos sobraron dos pitillos y el alcohol,
para echar todo lo malo al cenicero del salón.

Usaré tus enredaderas para subirme ahí bien alto,
y regaré mi valentía con las lágrimas que callo.
Que la gris descortesía no dispare pajaritos,
que esos ya a mi ni me importaban, no lucen en el museo.
Lo mejor de todo esto: lo haré sin montar un cuadro.

Para ver las cosas buenas, ya tengo yo mis lentillas.
Me las guardo a las doce cuando dan las buenas noches.
Y después por la mañana, prisioneras porque quieren,
no se juegan el reproche pasajero a todo o nada.

Si te empeñas en quedarte en el umbral del caserón,
en coger jabón y escoba y en borrarme así el lienzo,
yo me pongo mis dos lentes y me hacen verlo claro:
cada forma, cada curva del objeto alejado...

Allí es donde gritas todo lo que no dices tan claro,
y almacenas, como el trigo, la confianza que me robas.
El lugar del que no vuelves, esa línea, una frontera
donde quiero que te quedes por ahora... y yo aquí sola

Consérvelo en su lugar, que sea fresco y seco.
Pero mire con la lupa que caduca en el reverso.

No se vaya a poner usted malo, a estas alturas y sin contrato.






lunes, 4 de junio de 2012

Tú y tu par de narices


Y ponle carita de pena al pasado, cuando se asome por la ventana

Porque las gotitas que mojan el cristal me enseñan que esto no ha acabado

Que esto no sigue contigo, pero que vive con esta existencia que vivo

Y que cada día me dice: “nena, no estés triste, te tienes a ti y a tu par de narices”



Y es que el pasado, como dicen, no siempre vuelve al punto de partida

Lo que se va a Pekin, se queda en Pokón y si fui a Sevilla alguien se sentó en mi silla

Porque la magia es como el dinero, reluce, y se va perdiendo con el tiempo

Y qué manía tenemos de lamentarnos mientras nos dice adiós con un watsapp


Más allá de este simple orgullo, más allá de la explicación que nunca se necesitó

Mucho más por encima que las risas compartidas y las comidas en casa de tu mamá

Allí en esa nube de proyectos inacabados, allí se escapa lo que nunca fue nuestro

Allí viviremos siempre, cual reloj, cual mito de Hollywood, cual célula y la médula



La amiga aceptación ha tocado el timbre, y yo inusualmente, la recibo con sonrisas

¿Resignación significa maduración? ¿No intentarlo significa fallar?

La verdad es que curada de espantos ya lo pinto con brocha gorda, el futuro, digo

Porque lo que yo pongo son los colores y siempre me amoldaré a las formas



Optimismo, supongo




Y he torcido el morro por unos segundos, sí, al fin y al cabo creo que soy humana

Y alguna que otra lágrima ha mojado mi sonrisa opacada de lunes sofocado

Pero la vida, en un rincón de mi cuarto esta noche, insiste en un pequeño detalle

Y cada día me repite: “nena, no estés triste, te tienes a ti y a tu par de narices”

lunes, 28 de mayo de 2012

Por qué brillan las estrellas

Las estrellas no tienen nombre, no tienen rostro, no tienen dueño. 

Las estrellas siempre se esconden por el día, su guarida. Son animales nocturnos que se hacen los remolones cuando suena el despertador a las seis.

Se confunden con los focos que desean eclipsar su brillo, pero ellas... por más que las luces artificiales de la ciudad se empeñen, siempre siempre brillan.

Viven como locas enredadas con las nubes, dibujando con humo de cigarro sus sueños más hastiados.

Se preguntan porque las miran, así de lejos, con tubos de cristal. Y apuntan lo que dicen, lo que hacen, lo que son... las coordenadas de su vida, son tinta y aritmética.

Las estrellas son sencillas, son trocitos de Dios. Son naturales, inalcanzables... son así porque lo son. Y por eso generan envidia, porque no tienen que aparentar nada. Son preciosas sin esfuerzo, por metódica razón.

Nadie sabe porque brillan, las estrellas ahí tan alto. Pero no es ningún secreto... el corazón que llevan dentro les late muy fuerte y les genera todo ese encanto.

Pero no todos se percatan, de que exiten las estrellas. Su naturaleza las hace invisibles, a la polución de algunas miradas que viven ciegas. Miran gachos, hacia el suelo. Solo ven lo que está fuera.

Ellas son tímidas, y quieren esconderse, pero no consiguen nada. Los rayos de sol lo intentan, pero la tierra gira, y a las nueve la pantomima termina con el inicio de la velada.

Son amigas de la luna, que las mira con deseo. Son pequeñas, son de fuego. Son magnéticas y espejos.

Si quieres ser una de ellas, no te empeñes en brillar. Porque así no serás una estrella, serás plástico artificial.
Si no quieres serlo y simplemente quieres verlas en el cielo: enhorabuena, eres una estrella. Lo que estás viendo, son las luces de la ciudad que te miran con recelo.


"Las estrellas son esas cosas que brillan, sin querer brillar. Tú eres una estrella"






martes, 22 de mayo de 2012

Mojaremos estaciones

Jarritos de agua fría que me cuentan que la vida está delante,
y que abra ya los ojos, y que compre un reloj nuevo
Que ya estamos en enero y yo aun no tengo cobijo,
Ya sopla el viento congelado, el que cala hasta los huesos

Si metiste el pie en el charco y te has mojado hasta el  pescuezo
Ya no busques ninguna escapatoria, quedas atrapado por ahora
Y no sabrás distinguir quien era el lobo y quien te escribía poemas
Dejarás que la sangre llegue al río y lo llene de todas sus promesas

Si tienes conciencia de todo y la voluntad la dejas pa’ mirarla
Ahora eres solo esclavo de este dulce y confuso estado de ánimo
Tendrás más de mil razones para contarlo a los nietos
Tendrás más de mil dolores por exceso de pretextos

Pasarán los transeúntes, verán que eres de colores
Llorarán tristes las flores porque nunca las regalan
Rezará el verbo en futuro porque no pase el presente
Porque no existe ‘acabar’, nunca en nuestra mentes

Querremos que sople el viento
Querremos que el cielo llore
Que se lleve tanto celo, que se lleve el primer beso
Que se lleve nuestra historia, los adioses y hasta el suelo

A las mejillas coloradas dedicaremos tres canciones
Desoiremos las manillas… como siempre, mojaremos estaciones.

martes, 8 de mayo de 2012

Lo que te hace más fuerte

Una bofetada a tiempo
Un susto al girar la esquina
Una verdad dicha a la cara
Un abrazo de oso un martes
Una carta desde Madrid
Una almendra que sale amarga
Un niño y su sonrisa en el metro
Un político en la cárcel
Un beso en plena calle
Una visita inesperada
Una puñalada trapera
Una cita que se cancela
Una persona que te envidia
Unos sueños inalcanzables
Un padre y su mirada serena
Un anillo que da energía
Un pétalo de rosa seco
Un mensaje de correo
Una bufanda que huele a ti
Una putada de esas sutiles
Unos cuernos de toro
Unes mamelles de vaca
Una hora de gimnasio
Una ducha de agua tibia
Un libro que te llega
Un trabajo bien hecho
Un trabajo bien hecho (por ti)
Un año más en el pastel
Una sonrisa en un mostrador
Un perro que te ladra
Un escondite enmedio de la playa
Un largo viaje en coche
Una mirada que dice de todo
Un mordisco en el cuello
Un maquillaje de los buenos
Una mochila ligera a las ocho
Un camino de hojas secas
Un soplo de brisa en verano
Un teléfono que no suena
Un saber pasar de página
Un reconocer un error
Un que te pidan perdón
Un tener la conciencia tranquila
Un reloj despertador en la mesilla
Unas sábanas sucias
Una mente sin prejuicios
Un peluche de tu infancia
Una peli y su aliento en tu nuca
Una mentira que desnuda a la gente
Un sol de Abril sonriente
Una cerveza bien fria en la terraza
Un chapuzón en la piscina privada
Un masaje muy bien hecho
Una noche de sexo
Una hebilla que ya no cierra
Un esmóquin que eclipsa la acera
Unos tacones de cuatro cm.
 Una sesión de Mario Testino
Una comida de mamá
Una orden del jefe
Un vagabundo que sonrie
Un día entero a tu lado
Un reloj sin manillas
Un desayuno con tostadas
Un recuerdo del 98
Una canción que te mueve
Un discurso sincero
Una maleta que cierra
Un fracaso a destiempo
Un café mañanero
Unos amigos para siempre
Una charla elocuente
Un  poema dedicado
Un dibujo que tienes colgado
Un despertar en el quirófano
Una despedida sin palabras
Una palabra de tu despedida
Un cuento con final abierto
Un chaparrón en pleno Julio
Una tarde recortando y pegando
Un día en el que descubres
Un día en el que exploras
Un día en el que sientes
Un día en el que cambia tu vida...

Una persona que quiere hacerte más débil, pero no puede, 
porque tu tienes casi cien cosas que te hacen más fuerte.
 

 

 

domingo, 29 de abril de 2012

Llorar un rato

Todos necesitamos llorar un rato alguna vez. Pasa cuando nos quedamos solos y vienen a visitarnos las cosas que no van bien. Resbalan las lágrimas como una tormenta de verano, caen de nuestros tejados y  se llevan el rimel y la lucidez. Vendaval de lo que llevamos dentro que nos pone la piel de gallina. Rayo que cae tan fugaz, que atiza y hace reaccionar de una y para un rato. Ese abrazo que está ausente, esa explicación que necesitamos y que no tenemos. Esa niña que echa de menos la ignorancia, la sinceridad… los rayos de tu sol, las cartas con sello. 
Todos necesitamos llorar un rato y quedarnos dormidos. Porque mañana será otro día, porque mañana saldrá ese sol: ese que nos dará el calor y la esperanza que necesitamos hoy.

lunes, 23 de abril de 2012

Dos cuerdos

Nudo en la garganta cuando miras a estos ojos y preguntas todo lo que pienso
Nudo es tu brazo alrededor de mi cintura cada noche, de luna, pero tan oscura
Nudo es aquello que creamos con silencios y enredamos, con tantas palabras
Nudo en la cabeza cada paso que te acercas y al segundo, los ocho, que te alejas

Somos expertos en complicar, lo que parece tan sencillo
Somos tan buenos en llenar, de recuerdos los bolsillos
Somos la lucha contra la razón y lo que dice nuestro corazón
Somos así: yo tan tuya y tu tan mío, y a la vez del libre albedrío
Somos cordón en la zapatilla y una equis fuera de su casilla
Somos un salón con su eco hueco, un bordillo en un recoveco

Cuando se anudan los sentimientos...
somos de todo menos dos cuerdos

Y tócame esta canción, la de que te quedas por hoy
Y lucha por mi corazón, olvida que duelo mi amor
Y átame a ti por error, que corra en las venas alcohol
Sonríeme una vez más y entonces creeré de verdad


Para mi tinih, que dice que soy una romántica JUAS!

domingo, 22 de abril de 2012

Días de esos de cambiar el mundo

Hoy me ha dado. Hoy es uno de esos días en los que no paro de pensar. No sólo en detalles pequeños, de esos que llaman 'sin importancia' (pero que pocos sabemos que si se juntan pueden conformar lo más parecido a la verdad, incluso una verdad mayor de la que se obtiene con palabras). Me ha dado por pensar en la vida, más allá de las barreras de mi carne y mi hueso. La vida como algo que acontence ahí fuera, como ese videojuego surrealista que unos pocos controlan y que los títeres, personajes de la diversión, sólo podemos mirar con hastío y rabia. Porque sí. Mucha gente se pregunta cual es la solución a todos los problemas del mundo; y es que demasiada gente piensa que los problemas se solucionan con soluciones. Error.

Somos herederos. Sí. Al igual que somos del óvulo de mamá y del espermatozoide de papá somos la creación de 'algo' más grande (o tan minúsculamente pequeño); tanto, que nuestra conciencia no puede llegar a percibilo o abarcarlo. Por eso hoy pienso en todo eso. Y siento pena. Siento pena por aquellos que tratan de buscar 'soluciones' en algo que está en su cabeza, su cerebro, en su memoria o en su pasado. Porque no están buscando una solución, están buscando un parche. El primer paso para obtener ese 'gran remedio', en mi humilde opinión, es la valentía. Pensemos en algo en el mundo y en su progreso que no implique valentía. Esto es literal. Para de leer y piénsalo por un segundo...


Si has encontrado algo que no implica esta aptitud (y no actitud) creo que no has tenido la valentía de llegar hasta el fondo del asunto. El mundo, señores, no es más que cosas que heredamos más la actitud de sus herederos. Porque si todos no podemos tener aptitudes (que es lo que se empeña en fomentar el mundo contemporáneo) tengamos algo que podemos tener todos porque somos seres humanos, actitudes. Y tengamos la más importante de todas ellas: la valentía. La valentía para mirarlo todo con ojos diferentes, para olvidar nuestra herencia y cambiar. No cambiar pequeñas cosas, no ponernos tiritas... cambiar el mundo de raíz y para el futuro. Ese es el problema del mundo actual.

Tenemos como herencia el ir con pies de plomo, el ver el error como un fracaso, el tomar el antecedente como la ley más absoluta, una comodidad de los que están arriba frente a la pasividad de los que están abajo. Vivimos en un mundo enfermo, un mundo sin fe en lo que no se puede probar, sin expectativas de futuro, sin ganas de luchar. Que condena el alzar la voz, que mira de reojo al diferente, que no ve más allá de la materia que ha creado para esconderse de lo que hay dentro de cada persona (esa luz que el sistema trata de opacar cada día más, porque no interesa, porque lo que brilla está mal).

Por eso, por favor, señores que mandan: dejen de buscar la solución en el país vecino, en los datos de las bolsa y en los paquetes de medidas extraordinarias. Bajen a la calle, hablen con la gente... mirénse al espejo, aflójense la cobarta... escuchen las ideas locas, crean en los inposibles... cojan su cargo, su Mercedes clase A, su casita en la playa y su egoísmo y tírenlo por la ventana... crean en el cambio y en cambiar el mundo: porque sí se puede, porque está en sus manos. Porque somos cada uno de nosotros los que hacemos que sea imposible cada vez que nos tragamos esta puta mentira que hemos inventado. Hemos olvidado lo más importante: somos seres humanos, somos tan increibles que podemos pensar, crear, imaginar, sentir, y si queremos, de manera libre y autónoma. Sin barreras, sin dependencia. Sólo si olvidamos los grilletes que nos atan al cemento... ese cemento gris que alguien puso para avanzar y que no hace más que hundirnos últimamente.

Inseguridad, desencanto, pasividad y desesperanza... se transforman con solo creer. Pues creamos. Creamos todos.

He dicho.

Quedar bien

Joder. Creo que el mundo tiene una actitud enfermiza.
Nunca llegaré a entender la necesidad imperante de dar explicaciones, de rectificar, de hacer las cosas por el camino normal y de pedir perdón cuando no te apetece hacerlo.
¿Y todo por qué? Porque hay que 'quedar bien'....
Enserio. Quedar bien es quedar mal con uno mismo. Y eso solo se puede hacer en cosas realmente importantes o en cosas en las que sabes que realmente la has cagado, que TU SIENTAS que la has cagado de verdad. Sino... no tienes porque quedar bien con nadie, ni parecer un santo...
¿Qué hay más perro que fingir un lo siento? ¿Qué hay más perro que engañarse a uno mismo?
Y una vez más la vida me enseña que lo más importante de todo es tener la cabeza bien arriba y la conciencia más transparente que el agua (por mucho que a muchos les joda).

viernes, 13 de abril de 2012

Juas... pos oc.

Y cada vez que los pies se levantan del suelo, venga, que pego un trago de aire y a tocar la tierra
Y si la mirada se clava en la pared, volvamos a ese lugar, a ese lugar donde lo veía todo tan claro

Y aprender a decir ‘pos OK’ y saber dar pasos hacia adelante

Luchar por eso que muchos llaman ‘el futuro’ y que muy pocos sabemos que es la simple eternidad
Coger el día nuevo por los rayos y correr detrás de las oportunidades que huyen girando la esquina

Porque mirando el mar conseguí decirle a la vida ‘juas'

Y nadie será la persona que me haga cambiar de opinión
(aunque en algunos días pueda dudar)
Ni la que quite esta idea de mi cabeza muy y menos loca
(ya lo he decidido, y esto, es lo que toca)

Porque a veces siempre se me olvidan las cosas más importantes…
¡Vaya! Somos tan despistados…

Matemos las moscas y a tumbarnos desnudos al sol
Que el resto… el resto lo decidiremos mientras remontamos el vuelo

jueves, 12 de abril de 2012

Anónimos...

identifíquense, por favor. :)

El anillo que no encajaba

Inspirada por el gran Bucay (suena muy... muy.... pero para mi lo es, por la capacidad que ha tenido de 'ayudarme' de algún modo) tengo el atrevimiento de contaros un cuento:

El anillo que no encajaba

Nunca olvidaré el día en que lo vi. Me llevaron a esa recóndita tienda, en ese recóndito lugar, con la promesa de que algo me iba a comprar. No se equivocaron. Cuando observé un mostrador inmenso, repleto de anillos, los ojos se me iluminaron. Sin duda, ese tipo de anillos era lo que tanto tiempo estaba buscando. Había tantos, decenas, cientos... ¡miles! que no sabías donde mirar ni por donde empezar... tantos estilos, tantos colores... ¡Estaba abrumada!

Pero no necesité más que un golpe de vista para darme cuenta del que quería. Ahí estaba. Tan inclasificable. Tan fascinante. Tan especial. No podías decir de que color era: se movía unísonamente a la luz proyectada, adoptaba su velocidad. Sin embargo, cuando ningún rayo se posaba sobre él era gris como el cemento, tan normal... Me sentí identificada con él y casi quedé hipnotizada... ni siquiera miré el precio, porque para mi, ese anillo ya tenía su valor. Así que lo compré.

Cual fuese mi sorpresa que a las horas de adquirirlo descubrí su problema: era incombinable. Porque a mi me encanta ponerme varios anillos a la vez, me fascina la composición que pueda llegar a crear en mis manos. Como un anillo aporta la belleza, el brillo, el color o el volumen que le falta a su compañero. Pero ese nuevo anillo... ese nuevo anillo no encajaba en ninguna combinación: según la luz era armónico o no. Pero claro, era tan cambiante...

El otro problema era el tamaño. Ante la emoción y la fascinación del momento de la compra no había caído en si acoplaba en mi mano o no. Y es que siempre tenemos una mano más grande que otra. Al quedarme holgado en el anular de mi mano izquierda lo intentaba encajar en el índice: pero no entraba. El instinto me llevaba a buscar un dedo lo suficientemente delgado y lo inexcesivamente grueso para encajarlo... y ahí estaba el anular de mi mano derecha. Pero el anillo quedaba excesivamente holgado. Desesperada removí todos los anillos de mis manos. Intentaría encajar mi perfecto nuevo complemento y después crearía mi composición basándome en su posición. Pero el proceso siempre era el mismo: del anular izquierdo al índice y de la mano izquierda al anular de la de derecha... era la lógica. Lo intentaba constantemente, a diferentes horas del día... y el resultado siempre era el mismo... y me desesperaba... ¿Cómo podía ser que con tres tamaños diferentes mi precioso anillo no encajara? Olvidé el resto de mis anillos y me obsesioné tanto con el tema...

Hasta que un día, al terminar de lavarme las manos, instintivamente me puse el anillo. Y encajó a la perfección y a la primera. Notaba su suave contorno, sin presión pero al mismo tiempo se aferraba a mi dedo tanto como yo me había aferrado a su magia las últimas semanas. Miré al espejo confundida... todo este tiempo había pensado que mi mano izquierda era mi derecha y que mi derecha era mi izquierda... y el problema no estaba en el anillo, estaba en mi obsesión porque encajara.



Muchas veces en la vida no empeñamos en que algo encaje, y lo forzamos... cuando realmente lo que tenemos que encajar es nuestra forma de pensar. Muchas veces pensamos que 'esa' es la persona correcta en un sentido, cuando puede serlo en otro. Muchas veces pensamos que 'eso' es lo que tenemos que hacer o que conseguir, cuando hay tantas otras cosas que podemos hacer y conseguir para sentirnos plenos y felices. Muchas veces sabemos que el anillo encaja en el índice de la mano izquierda... pero no sabemos cuál es nuestra mano izquierda.


lunes, 9 de abril de 2012

La grieta.

Cuando la grieta aparece, tienes varias opciones.

Corre: si los cimientos del edificio no son muy sólidos mejor que salgas de la cama, te pongas las zapatillas y eches a correr. Sabes cuál es el destino del edificio, se va a derrumbar cuanto antes. Así que mejor que tu corazón no quede enterrado debajo.

Repara: cuando la grieta es pequeña o el edificio muy sólido, siempre puedes escoger esta opción. La condición es muy sencilla: no hay ayuda externa que valga, los habitantes de esa edificación debéis ser los que la reconstruyáis. El problema es si ninguno sois buenos en el tema… tenéis unos días para disfrutar al máximo de vuestro edificio, antes de que se desplome y lo miréis con nostalgia desde fuera. Después, cogeréis caminos separados.


Resiste: si los cimientos son fuertes la casa no se va a derrumbar. Tranquilo. Pero la grieta está ahí, y debes saber que eso tendrá unas consecuencias. Por ejemplo, las goteras. Caerán y mojaran los tiestos de los habitantes de la casa. Constantes, suaves… poco a poco menguarán vuestras paciencias… ¡Y podéis explotar! Si gritáis la grieta se hará más grande y tendréis que escoger otra opción. Podéis cambiar de edificio o reconstruir el que tenéis. Pero si os calláis podéis correr el peligro de ignorar la grieta, y que con el tiempo, el techo caiga sobre vosotros…


En todo caso, cuando la grieta aparece actúa amigo… actúa.

Cuéntame otro cuento, que estaré durmiendo

Me han contado tantas veces que el mar de las estrellas era de plata y que en las perras viejas latía un corazón de oro, que en todo este tiempo, en toda esta angustia, en toda esta espera… lo había creído. Me han mareado, me han tosido en la cara y me han soportado, pero a medias. Siempre a medias. Yo, esa ilusa que nunca muere en lo más profundo, llegué a creérmelo del todo.


Me dijeron que el cariño se regalaba en cuencos de marfil y que la esperanza se guardaba en la nevera, para que no muriera. Pero era de cristal, y un día de estos tontos, me estalló en las manos. Mojada de pies a tiesto y con las palmas ensangrentadas miré perdida a todas partes, buscando al Cuentacuentos, y solo puede verme en el espejo. Pase la página del cuento, llorando, y seguí creyendo.


Siempre me han tranquilizado, me han dicho que si se me escapa el corazón de ‘esas manos que tienes tan torpes’ el mar lo devolvería, lo llevaría a otro puerto y un nuevo marinero paciente lo pondría en mi pecho. Y ahora que lleva tanto tiempo perdido, solo puedo creer que el pirata lo ha robado, y que cobarde de mi, nunca tendré el valor de demandarlo. Lo que va, no siempre vuelve, Sr. Cuentacuentos.


También se han aventurado a asegurarme que el que quiere algo lucha por conseguirlo, que las derrotas no son guerras perdidas, que las miradas no se las lleva el viento. Pero no me conocían a mi, huésped de la habitación 000 en este hotel de carretera. Veo los coches pasar. Oigo los pasos, vuestros besos en el umbral. Pero yo aquí sigo, amarrada a las cuatro patas de la cama, con la mirada tan, tan olvidada.


El Cuentacuentos, ante esto, me dice que la vida es bella, que amanece y anochece como el día, y que debemos aprovechar cada hora que hay. Pero yo vivo del revés, cuando nadie me ve, asomo la cabeza al hoyo y vomito toda mi frustración. Paso las noche con los ojos como platos, aullando desde alguna remota colina solitaria, donde nadie me puede escuchar. Y durante el día, mi alma agotada descansa, sin un paso más que dar. Pero se conformaba con estar, seguir creyendo, sin fuerzas para más.


Y a base de creer como una ciega en el Cuentacuentos y que la vida me enseñe a base de hechos otras historias, que no tienen nada que ver, tengo el mar como testigo de mis desencuentros, de mis frustraciones, de todos los dolores no correspondidos. De darte cuenta que ni él es un tonto, ni tu eres un lápiz, que más bien la vida es del revés. Siempre del revés. Y mientras piensas en que no quieres hundirte en la arena, más en el fondo te encuentras. No siempre tienen tu paciencia.


Darte cuenta de que los cuentos, son siempre cuentos, los cuente quien los cuente: falsos. Y taparle la boca, y no escuchar más como una idiota. Y poner la mente en blanco, y resetear tu fe a diario. Y tener las fuerzas de romper el lápiz y coger al tonto para escribir su propio cuento. Con un poquito de suerte, puede que haya hasta un final, aunque no sea feliz.