jueves, 29 de septiembre de 2011

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Cuando las hadas se vuelven putas y los troles buenas personas,

apaga y volvamos

domingo, 18 de septiembre de 2011

Príncipe de las hojas caídas

Anoche miré tus ojos, intenté aguantar tu mirada, retenerla, y me dio un vuelco el corazón. Apartaste la cara enseguida, pero me bastó esa milésima, para darme cuenta de que tus ojos ya no eran los mismos. Ya no miraban igual. En ellos encontré audacia, valentía y felicidad. E indiferencia. Llámame rara - bueno siempre lo he sido, lo hemos sido – pero prefería tus ojos grises, teñidos de otoños. Prefería tu duda, tu inocencia, ese cariz reflexivo. Incluso cuando reías, tus ojos parecían tristes. Y ahora…

Sé que has cambiado y que empiezas a caminar, que tienes nuevas expectativas, nuevas ilusiones. A mí también me ocurrió. Y yo también te olvidé, sí. Lo sé. Sé que cada risa que salía de mí era como un puñal para ti. Me merezco esto. Pero no puedo evitar echar de menos nuestras conversaciones apagadas, nuestros silencios llenos de palabras. Robaste mi inspiración, la hiciste tuya y construiste ese mundo. Ese mundo de melancolías y sangre derramada. Ese masoquismo tan brillante. Sí. Eras y sigues siéndolo.

Solo queda decir “que te vaya bonito”. Y que seguiré echándote de menos. Porque el odio que he podido sentir se ha convertido en tristeza, porque siempre me importaste aunque no lo pareciese. Porque el destino de dos amantes, no siempre termina en un beso – y más cuando aman lo mismo –. Ahora sé lo te sentías, príncipe de las hojas caídas. Pero no puedo pedirte perdón por algo que nunca fue mi intención, hacerte tanto daño. Así que “bon voyage”: vive, ríe, siente. Ya sabes que mi hombro siempre estará aquí, por si te apetece volver a llorar.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Re direccionando

Cuando la inspiración te coge conduciendo, olvídate. Ya he intentado varias veces apagar esta mierda de GPS que alguien programó por mí. Cada dos minutos oigo esa maldita voz diciendo: re direccionando. Pero nada, nada. Porque estoy inspirada.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Conclusiones de un día como hoy

Jopé, que bien se siente uno después de hablar...
Y cómo se cansa uno de ser siempre el que toma la iniciativa...
¿Vale la pena tragarse el orgullo por esta sensación?

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Después de ver esas fotos y que no duela tanto,
creo que me he resignado
Creo que ya he entendido que no eras para mí
Y, ante todo, me siento bien

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Me encanta ver como llegas y sonríes
Me encanta escuchar tu voa tras el teléfono, que te preocupes por mí como ayer
Me encanta ver que todo sigue como siempre, cuando se estaba tambaleando
Me encanta comprobar lo fuerte que es este vínculo, aunque a veces lo dudasemos
Seguimos aquí como siempre

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No sé que pensar. Estás pero no estás.
Y eso es que no estás.
Pero a la vez apareces de repente, que sé yo.
Estás pero no estás...