lunes, 9 de octubre de 2017

Se puede

Se puede despertar, y se puede despertar contigo.
Se puede besar, y se puede mordisquear tus labios.
Se puede discutir, y se puede discutir riendo.
Se puede caminar, y se puede caminar atados.
Se puede amar, pero no se puede amar si ti.
GRACIAS porque me has hecho poder.

Niño bien

Tan niño bien, hasta que me metiste las manitas por la falda.
Tan charlatán, hasta que tuviste la boca entre mis piernas.
Tan circunstancial, hasta que me di cuenta que me necesitabas.
Te necesitaba. El mundo, los papeles en blanco y el nuevo bar de siempre nos necesitaban.
Tan niños bien, que vamos a pillarnos una rabieta.
Que no tenemos lo que queremos, que nos gustaría fumarnos en cada esquina.
Semejante asincronía no esperaba un giro argumental, que te he dejado sin palabras, que me has dejado sin aliento.
Era tan previsible, hasta que me enseñaste los escombros.
Tan eludible, hasta que nos dejamos encontrar.
Tan pequeño, hasta que asomó por el cajón.
Niño bien nunca podría echarte de menos, porque eres todo y más.
Más de lo que esperaba, más de lo que mereces, más que mucho más.
Quiéreme como me quieres, yo prometo seguir llenando de Rubywoo tu polo.
Que me encantas, que te encanto, y eso es todo.

domingo, 22 de enero de 2017

A tiempo

Con el tiempo he aprendido que el tiempo siempre da la razón, puntual, y que aunque nunca da tiempo a hacer las cosas a tiempo, el destiempo puede ser un hermoso templo donde habitar (por ahora, quizá solo por un par de horas). Qué gusto da sentarse esta noche a mirar, siempre en tiempo, a mi ritmo… te tiento a que nunca me intentes esperar.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Tránsito

Atascada. Atada de pies y manos. A cuatro patas, rugiendo y sollozando.

Querido amigo, sí, durante este tiempo he estado algo despistada.

Sin tinta. Sin sacapuntas. Sin un trozo de papel. Más bien sin nada de nada.

He estado observando, querido amigo, he estado bastante callada.

Relajada. Serena. Bebiendo allá afuera, reconstruyendo hacia dentro.

¿Lo adivinas? Nado mariposa, vuelo contrapicado, vuelvo a las andadas.

Derruida, que no destruida, sé que puedo componer algo nuevo.

Amigo mío, que sí, que he perdido un poco la noción del tiempo.

¿Y a quién narices le importa que prefiera darle a esto otra calada?

Si he estado escuchando, hermano, he estado ciertamente resignada.

Vagué perdida, porque he perdido, y ahora no temo a las derrotas.

Tanto tiempo con ese "te jodes" que ahora sé como andar de rodillas.

¿Qué ha pasado conmigo? Casi nada, que ya no busco respuestas.

Prefiero volcar de la risa o de tanto vino, o con este precioso silencio.

Del ahora hago lo que quiero, del ahora decido sobre lo que decido.

¿Qué te parece todo esto, amigo? Cómo disfruto del tránsito, cómo transito.

Lloraba por una moneda de dos caras, pero la vida no se podía comprar.

¿Vas a dejar de sermonearme, padre? Si el pescado está todo vendido.

Solo déjame transitar, disfrutar, navegar este barco que aun no está hundido.

Sin tinta. Sin sacapuntas. Sin un trozo de papel. Más bien sin nada de nada.

He estado observando, querido amigo, pero hoy he estado bastante inspirada.

martes, 23 de febrero de 2016

Diplomacia dialéctica, guerra de látex

Juguemos a jugar que pensamos que era ayer. Que sabes que yo sé lo que se te ocurrió. Bajar, subir. Abril y mayo. Enjuaguemos las palabras con signos de interrogación. Removamos lo inquieto trabajando por lo pretérito. Qué bonito fue acabar cavando charcos en el río Duero. Murió la palmera tostada de tanto que la lloraron. Soñaron que el papel no era para Olga. Rímel y carretera porque sí. ¿Por qué no? Que se empaña el pasado con la risa de Mario. Muerden la sopa con hoyuelos de ruiseñor. Y pensaban que estaría loco y desatando nudos. Kabukis, chai, abdominales, proyectos. Acordes intocables, terciopelos imperceptibles. Esto joder, esto es lo que haces. Luces de emergencia que aquí no pasa nada. Que Lourdes ha llegado a tiempo. Corbata elegante que una nube está roncando. Que está escribiendo, que va descalza, que se cruza, que se diluye. Diplomacia dialéctica, guerra de látex. Diferentemente suficiente por la mañana. Baraja la jornada, madera que está en la estacada ¿Quieres descansar? Hagamos planes. ¿Quieres algo más? Asómate al lagrimal, cae por la ladera, desvanécete y resucita en lapicero. Esto es lo que haces. Esbozas, bosquejas, rayas, pinchas. Así que finjamos. Como si los arañazos fuesen suaves. Porque sabes lo que haces. Que Alberto se acaba el “colacado”. Un autobús en Londres se ha rezagado. Me ha golpeado un mililitro de recuerdos en el bordillo… ¡Qué te he dicho que te calles! Que está ensayando el futuro la función del concateno. Hoy empieza hoy. Y un piloto se ha dormido porque su reloj ha exhalado. Santi cuenta un chiste en el paritorio mientras un extremo roza otra punta. La arena quiere soltarme otro discurso. Pero no me da la gana. Y punto. Sin cayena. Con solazo. Marchito está el café de tanto que lo soplaron. Despierta Antonio que está el taxímetro contando. Romper tinajas, aporrear las letras en un querty, borrar los signos de la edad, bordar en tu cara un socavón. Que se esconden los sueños en la excusa de cartón. Los teléfonos que cuentan otra historia sin intro. La sombra de una espuela de un cigarro de traición. Juguemos a pensar va de puta mare. Es tu diplomacia dialéctica, nuestra guerra de látex.

domingo, 4 de octubre de 2015

En la salud y en la enfermedad

Siempre pasa así. En lo bueno, todo bueno. En lo malo, nada bueno
De repente desnudo en ruinas todos huyen en busca de un lugar más próspero
Nadie quiere reconstruirte, reformarte, limpiarte hasta que brilles
Es más fácil ir a Ikea y llevarse un mueble nuevo

Vale menos, pero es nuevo.

Bajo la lluvia amarilla, en decadencia, añorando todo lo que añoras
Pero no puedes huir de tu cuerpo, de lo que eres, frente al fuego en soledad
Dejas de sentir, de hablar, de desear un futuro ahí fuera
Te dejas llevar por el devenir de los días hasta que llegue el lechero

Crees que vales menos, nada nuevo.

Siempre es así. Ser bueno, nunca trae nada bueno. Ser malo, todo bueno
Te miras al espejo otra vez, entre lágrimas, desando ser un hijo de puta
Ser más egoísta, más valiente, más lo que siempre has querido
Y te sorprendes derrotado por el reto que tienes delante

Valer todo lo que vales, de nuevo.

Sabes cuál es la llave, lo dicen los libros de autoayuda
Autosuficiencia, autoamor, autofotos, autotodo
De tanto buscarte en las personas, ya no te encuentras
De tanto caerte, aprendes que sólo tú puedes levantarte

No valen la pena, y nunca es nuevo.

Siempre acabas así. Tomándote una copa contigo mismo
Viendo una película contigo mismo, contándote el día a ti mismo
Necesitándote cuando te necesitas, apoyándote en tu hombro
Confiando sólo en ti, queriéndote sólo a ti...

En la salud y en la enfermedad, tú contigo

martes, 18 de agosto de 2015

Tantas

Tantas palabras se dicen, tantas. Vacías, huecas, de manual. Tantas sandeces, tantas, las veces que quise escuchar algo real. Tantas que he querido acallar, que se me atragantan en el fondo del vaso. Sustentan castillos de azúcar seca que rechinan en los dientes de una vieja. Tantas banalidades que me dan ganas de taparte la boca. Chorros de palabras, una detrás de la otra, que básicamente resbalan por mi espalda mojada. Tantas las veces que he querido salir corriendo, colgar, dormirme en tu cara. Tratando de pasar el día trato de atragantarme a veces. Son tantas cosas que salen de la mente, que entran por los ojos, que se quedan pegadas en el cerebro. Y es que de tantas palabras que podía leer hoy, solamente deseaba una y media. Lo sé, una caprichosa irremediable y por cosas como esta ya me salió otra cana. Tanto, tanto tengo que aprender que debería guardarme más en lugar de jugar a perder. Que le voy a hacer si siempre deseé tantas palabras que nunca escuché. Tan pocas de otros que me sobraban, saliva que malgastaste, un tiempo que no me ahorré. Hoy me guardo las mías aunque haré un apunte: si no quieres que reproche nada, no te contradigas. Porque hay no-palabras que duelen más que un discurso. Porque hay imágenes que dicen más que mil palabras, y ausencia de ellas que no necesitan descripción. Solo silencio, hielo y un día más para seguir buscando la persona que soy. Nadie me dijo nunca que hacerse más viejo es perder un poco más la esperanza. Tantas veces he caído, y sabemos que cuando duele, no necesitamos tantas palabras. Tan poco es lo que busco que me sobran tantas… tantos… que madre mía, qué de días para crecer.