jueves, 24 de marzo de 2011

Debajo de las sábanas

Debajo de las sábanas todo se ve diferente. No hay colores. No hay dolores. No hay amores. No hay traiciones. Solo hay silencio y cuando quiero, mi iPod me canta canciones. No es algo tan impensable pues cada vez que tememos en la noche, nuestra sábana es el infranqueable hecho que impide que saludemos a coco. Y sí. Aquí me encuentro. ¿Escapando? Puede. ¿Escondiéndome? Creo. ¿Qué importa ahora eso? Si debajo de las sábanas no existe el tiempo.