miércoles, 25 de mayo de 2016

Tránsito

Atascada. Atada de pies y manos. A cuatro patas, rugiendo y sollozando.

Querido amigo, sí, durante este tiempo he estado algo despistada.

Sin tinta. Sin sacapuntas. Sin un trozo de papel. Más bien sin nada de nada.

He estado observando, querido amigo, he estado bastante callada.

Relajada. Serena. Bebiendo allá afuera, reconstruyendo hacia dentro.

¿Lo adivinas? Nado mariposa, vuelo contrapicado, vuelvo a las andadas.

Derruida, que no destruida, sé que puedo componer algo nuevo.

Amigo mío, que sí, que he perdido un poco la noción del tiempo.

¿Y a quién narices le importa que prefiera darle a esto otra calada?

Si he estado escuchando, hermano, he estado ciertamente resignada.

Vagué perdida, porque he perdido, y ahora no temo a las derrotas.

Tanto tiempo con ese "te jodes" que ahora sé como andar de rodillas.

¿Qué ha pasado conmigo? Casi nada, que ya no busco respuestas.

Prefiero volcar de la risa o de tanto vino, o con este precioso silencio.

Del ahora hago lo que quiero, del ahora decido sobre lo que decido.

¿Qué te parece todo esto, amigo? Cómo disfruto del tránsito, cómo transito.

Lloraba por una moneda de dos caras, pero la vida no se podía comprar.

¿Vas a dejar de sermonearme, padre? Si el pescado está todo vendido.

Solo déjame transitar, disfrutar, navegar este barco que aun no está hundido.

Sin tinta. Sin sacapuntas. Sin un trozo de papel. Más bien sin nada de nada.

He estado observando, querido amigo, pero hoy he estado bastante inspirada.