miércoles, 10 de febrero de 2010

Mi corazón está sangrando

Momento breve, para mal.
Sangra, la sangre de mi sangre. Así llora el alma. Lágrimas rojas, como la roja pasión. Esa sensación, intensa, constante. La soledad de un secreto enterrado en el fondo del mar. Que pesa, que hunde, que no te deja respirar.

Luz, luz que molestas. Quiero vomitar. Segundo a segundo, respiro a respiro estoy más cerca del ocaso. El ocaso, el final. No quiero llegar, pero estando atado de pies y manos poco puedes decidir.
La duda. Te ata, te consume… ¿y si sí? ¿y si no? Mierda. Quiero gritar y no tengo voz. Quiero correr pero estoy cojo. Ríos de tinta, sangre, que corren y que se van.
Frío. Recorres mi espalda enferma, humedeces mi cuerpo y lo haces más débil, languidece. Recuerda y se cae, vive paralizado.
Luna, que muestras lo peor de uno mismo, robas libertad, matas alegrías.

Sueña, sueña con el día en que añorada valentía despierte la voluntad.
Sueña, sueña con que el sueño sea ligero y el día energético.
Sueña, sueña con decir la verdad a la mentira, despedirla, ultrajarla.

Que la sangre vuelva al cuerpo. Y VIVIR, la eternidad del paraíso, de empezar ese camino con barreras y miedo. Soñar, desear, confiar, SONREIR.
Tiritas tapan agujeros, ya no tiritan fuertes brazos.