lunes, 25 de junio de 2012

Entrañas y escamas

Tener entrañas para esto y escamas para lo otro

Navegar por los surcos y las curvas, sin quererlo

Volar alto por el cielo y verlos a todos pequeños

Saber lo que tienes y querer al hombre del saco



Extraña sinfonía, rara sensación la que sientes

Suntuosos y periféricos los ecos de lo que eres

Maléfica y excéntrica mira la dama escaparate

Escápate y trepa por los segundos disertantes



Solapas esconden canciones en gris marengo

Y tragos con brindis: promesas que caducaron

Las notas deseosas de darse lo dejan tan claro

Que del “do” pasamos al “mi” y re-petimos trago



Que te veo desde la orilla con la tijera en mano

Y en pleno mes de junio sigo en paños menores

Yo no tengo bañador, ni trikini, ni intenciones

Solo asiento preferente y copa de champán caro



Brindaré por tu actuación, pediré una ovación

Reiremos hasta llorar y en el charco mojaremos

Cuando no podamos más, ni siquiera respirar

Cogeremos bote y remo y en tu lado pereceremos



Omitir el boca a boca, cuando ya no queda oxígeno

Y mirar cada nube, cara a cara, cariño en vapor

Incluso amainada la tormenta, saldrá del corazón

Kafka y Maquiavelo se lamentarán entre el sopor

jueves, 14 de junio de 2012

Conserve en un lugar fresco y seco

Siento la humedad que se pega en las paredes de la vida,
se empeña en corromper, de los cuadros a las sillas.
Y los espejos, y sus reflejos, que quedan distorsionados.
Menos mal que tenemos la memoria y que los párpados funcionan.

Empeñadas en descifrar porque estamos como estamos,
esas voces rebotan en mis sienes, en el cuarto y los inundan, 
ondean y decoran este breve espacio-tiempo...
se llevan hasta el diálogo de mi estrella favorita de radio.

Menos mal que aun nos queda la evasión y el cine mudo,
y tenemos un afuera y un adentro en nuestro mundo.
Y que anoche nos sobraron dos pitillos y el alcohol,
para echar todo lo malo al cenicero del salón.

Usaré tus enredaderas para subirme ahí bien alto,
y regaré mi valentía con las lágrimas que callo.
Que la gris descortesía no dispare pajaritos,
que esos ya a mi ni me importaban, no lucen en el museo.
Lo mejor de todo esto: lo haré sin montar un cuadro.

Para ver las cosas buenas, ya tengo yo mis lentillas.
Me las guardo a las doce cuando dan las buenas noches.
Y después por la mañana, prisioneras porque quieren,
no se juegan el reproche pasajero a todo o nada.

Si te empeñas en quedarte en el umbral del caserón,
en coger jabón y escoba y en borrarme así el lienzo,
yo me pongo mis dos lentes y me hacen verlo claro:
cada forma, cada curva del objeto alejado...

Allí es donde gritas todo lo que no dices tan claro,
y almacenas, como el trigo, la confianza que me robas.
El lugar del que no vuelves, esa línea, una frontera
donde quiero que te quedes por ahora... y yo aquí sola

Consérvelo en su lugar, que sea fresco y seco.
Pero mire con la lupa que caduca en el reverso.

No se vaya a poner usted malo, a estas alturas y sin contrato.






lunes, 4 de junio de 2012

Tú y tu par de narices


Y ponle carita de pena al pasado, cuando se asome por la ventana

Porque las gotitas que mojan el cristal me enseñan que esto no ha acabado

Que esto no sigue contigo, pero que vive con esta existencia que vivo

Y que cada día me dice: “nena, no estés triste, te tienes a ti y a tu par de narices”



Y es que el pasado, como dicen, no siempre vuelve al punto de partida

Lo que se va a Pekin, se queda en Pokón y si fui a Sevilla alguien se sentó en mi silla

Porque la magia es como el dinero, reluce, y se va perdiendo con el tiempo

Y qué manía tenemos de lamentarnos mientras nos dice adiós con un watsapp


Más allá de este simple orgullo, más allá de la explicación que nunca se necesitó

Mucho más por encima que las risas compartidas y las comidas en casa de tu mamá

Allí en esa nube de proyectos inacabados, allí se escapa lo que nunca fue nuestro

Allí viviremos siempre, cual reloj, cual mito de Hollywood, cual célula y la médula



La amiga aceptación ha tocado el timbre, y yo inusualmente, la recibo con sonrisas

¿Resignación significa maduración? ¿No intentarlo significa fallar?

La verdad es que curada de espantos ya lo pinto con brocha gorda, el futuro, digo

Porque lo que yo pongo son los colores y siempre me amoldaré a las formas



Optimismo, supongo




Y he torcido el morro por unos segundos, sí, al fin y al cabo creo que soy humana

Y alguna que otra lágrima ha mojado mi sonrisa opacada de lunes sofocado

Pero la vida, en un rincón de mi cuarto esta noche, insiste en un pequeño detalle

Y cada día me repite: “nena, no estés triste, te tienes a ti y a tu par de narices”