lunes, 26 de marzo de 2012

Manías

He decidido tener la manía de actualizar esto más a menudo, eso primero.

Si, porque las manías se deciden. Como todo en la vida. Aunque algunas manías son automáticas, es decir, son más decisión nuestra que cualquier otra decisión. Casi son una obligación orgánica. Por eso les tenemos 'manía', no las podemos evitar, pero eso no quiere decir que no sean decisión nuestra, porque de hecho, son las decisiones más puras y sinceras que podamos tomar.
Porque lo que hacemos determina lo que somos. Y lo que hacemos de manera irremediable más aun.

No sé si me explicado.

Pero bueno. Pasemos a la parte interesante, esto va de manías ¿no?
Están las típicas como dormir con la puerta cerrada, mordernos las uñas, ser adictos al chocolate, no poder vivir sin un iPod, que en nuestras vidas no exista el reloj... y luego están las otras. Esas otras como cagarse en todo (incluso en lo que pueda importarnos), pensar en la chorrada más grande veintiseis horas al día (aunque el día tenga veinticuatro), acercarnos siempre a la persona que menos conviene (aun sabiendo el riesgo que corremos) y alejarnos de la correcta.

Creo que ahora me he explicado.

Y es que señor@s la RAE debería equiparar la palabra 'manía' a la expresión 'carpe diem'. Es el 'vive el momento' de nuestra persona. Lo que conlleva altas dosis de remordimientos en un mundo que reprime todo aquello que pueda semejarse al deleite, el desparrame o el estoicismo. O al ser uno mismo. ¿A dónde quiero llegar? Odiar tus manías es lo mismo que odiar ser como eres en tu estado más puro. Es una tortura, una sin-razón. Así que llora un rato (que no pasa nada), respira hondo y deja fluir tus manías. Es el único modo de conocerte a ti mismo, lo contrario, solo nos hace perdernos un poco más.

Esta reflexión me lleva a entender plenamente una frase de Dolly Parton, que escuché por primera vez en una de mis películas favoritas: 'Descubre quién eres, y hazlo a propósito'.

domingo, 25 de marzo de 2012

Un regalo...



Vuelve a ser mi cumpleaños y en mi mesa habrá dos platos

Aunque sepa que esta vez tú no vendrás

Sólo quiero de regalo dar la vuelta al calendario

Para que estos años pasen hacia atrás

Yo cumpliría un año menos y al soplar daría fuego

A las velas que pusiste en el pastel

Tras invierno vendrá otoño tras septiembre vendrá agosto

Y mañana será un poco más ayer



Para qué quiero palabras si ya no te canto a ti

Para qué quiero mis labios si tus besos los perdí

No quiero mis primaveras si no crecen tus violetas

Desde hoy creceré hasta que nací



Volveríamos al día más feliz de nuestra vida

Y otra vez sería la primera vez

A mis ojos volvería cada lágrima caída

Sobre el telegrama urgente de papel

Las noticias contarían que las balas regresaron

A esas armas que apuntaron a matar

Volverían a la vida las voces que disentían

Y con ellas algo más de libertad



Para qué quiero palabras si ya no te canto a ti

Para qué quiero mis labios si tus besos los perdí

No quiero mis primaveras si no crecen tus violetas

Desde hoy creceré hasta que nací

Y para qué quiero yo el aire si tu aliento no está aquí

Para qué quiero mis manos si no te tocan a ti

No quiero mis primaveras si no crecen tus violetas



Desde hoy creceré hasta que nací

Que rabia

Que rabia da luchar contra uno mismo, pero estar de baja forma. Que rabia respirar tan fuerte, tras el esfuerzo, y sentirte derrotado. Que rabia ser consciente de todo y que putada es no poder ni mover un dedo. Que rabia el tener la vida delante y solo querer girarle la cara. Que rabia el volver a las andadas, mi deporte favorito. Que rabia. Que rabia…

miércoles, 21 de marzo de 2012

Creo que he olvidado tu voz

Estaba yo sentada, en una noche de tantas
Mirando las estrellitas de la pared de mi cuarto
Sonada por tonterías, sonada por el espanto
Hasta que de repente, me he teletrasportado

La misma calle de entonces, la música de fondo
Mi impaciencia ya asomaba, solo tu lo conseguías
Las manitas tan tan frías, era el frío de noviembre
¡Madre qué cosas tenías! Llegar tarde era tu fuerte

No creía al conocerte, que todo conocería
Ignoraba que el impacto tenía tal onda expansiva
Pero tú ahí me tenías, esperando impaciente
Para verte, para verte…

Te acercaste poco a poco, pantaloncitos caídos
La sonrisa de diablo y la mirada tan de ángel
Daba vértigo mirarte, daba vértigo acercarse
Admiraba el paisaje, esperaba el primer beso (de la tarde)

No creía al conocerte, que todo conocería
Ignoraba que el impacto tenía tal onda expansiva
Pero tú ahí me tenías, esperando impaciente
Para verte, para verte…

Te parabas frente a mi, me mirabas tan así
Te reías tiernamente, tenía ganas de comerte
Te abrazaba y te cogía como si no fuese a soltarte
Y tu olías mi pelo, cuatro luceros por ojos (frente a frente)

Y tus labios se movieron para decirme ‘Hola’
Pero solo se escuchaba… el eco del bar
Y tus labios se movieron para decirme ‘Guapa’
Pero yo no oigo nada… que miedo me da

Creo que he olvidado tu voz.

lunes, 19 de marzo de 2012

Masoquismo

Masoquismo es callar
Masoquismo es llorar
Masoquismo es pensar
Masoquismo es pasar
Masoquismo es parar
Masoquismo es lamentar
Masoquismo es reir sin ganas
Masoquismo es falta de besos
Masoquismo es orgullo sin más
Masoquismo es... es intentar no ver
Masoquismo es escribir esto
Masoquismo es no borrarlo
Masoquismo es leerlo
Así que vamos a parar

Hacia arriba

Hay una acción mágica en la vida, de esas como contadas existen. Hablo de cuando tocas la arena del fondo del mar.
Y todo porque tras pasar unos segundos de angustia, aguantando la respiración, soportando los envites de las feroces olas... vas y la tocas.
Ese suave roce - tan fugaz, efímero, casi irreal - te hace darte cuenta de que es el fondo. ¡Has tocado el fondo!
Abres los ojos y ves el cielo. Descubres que ahora solo podrás ir hacia arriba.

domingo, 4 de marzo de 2012

Azul

Me encanta el color azul. El azul del mar, del cielo. De tus ojos sinceros. De las cosas que más me gustan. Porque todo lo que me gusta, en realidad, es azul. Y no puedo dejar de mirar.

Cuando escribes sobre mi espalda, cuando juegas con mi pelo, cuando se te cruzan dos cables, cuando susurras su nombre, cuando te oigo que me miras, cuando ablandas tu ego, cuando subimos y bajamos, cuando reímos y lloramos… y coges la acuarela. Y llenas de nubes el cielo. Y llueve sobre nosotros. Y nos dormimos pensando lo que pensamos, sintiendo lo que sentimos y diciendo lo que callamos. Y llenas de esquemas el día para romperlos por la noche, para esperar a que yo vuelva suplicando que me digas ‘hola’ con los ojitos de siempre. Y siempre es cuando nos damos cuenta, de que en realidad, no nos hace falta el teatro.

Un momento azul vuelve para quedarse con nosotros, vuelve para pedirnos que cojamos el pincel y el cariño, y cubramos los momentos negros con risas y chorradas. Vuelve para recordarnos que el frío sigue por unos meses, que la noche es larga y sincera, que retumban los pasos en avenidas-desierto y puñaladas sorpresa se esconden en la siguiente esquina. Ese momento vuelve para cogernos de la oreja y ponernos frente a frente. Sonreímos de nuevo, más que suficiente. Porque acuérdate que un día me dijiste que el azul es un color primario, no necesita de los demás para generarse. Somos el azul pequeño, tu y yo. Píntame el cielo.