miércoles, 28 de mayo de 2014

Le echabas de más

No deseches de más
Por quién no te echa de menos
De hecho, ni menos ni más
Porque nunca nada ha hecho

Llueve, y es demasiado pronto para que sea una excusa
Arrastras los pies, y hace tiempo que él no lo escucha
No puedes sonreír, porque te das cuenta de una cosa

Que le echabas de más
Y merecía mucho menos
Que tus suelas son una sinfonía
Y con la lluvia todo parece un cuento

jueves, 15 de mayo de 2014

Rozando

Me gusta morir a veces, y renacer en otros cuerpos, amanecer en otras camas, subirme otras braguetas

Me encanta soñar despierta, bailar en otra vida, girar otras esquinas, entrar en otros vagones

Rozando la otra vida, el dolor me da otra mirada, disfruto cada puñetazo, adrenalina que sube despacio

Rozando la perfección, he visto tu mirada indiscreta, lamido tus tiernas heridas, soñando contigo hoy

Eres tan frágil que quiero abrazarte
Lloras tan bien que te comería
Mientes tan mal que me enterneces
Otra oportunidad no es otra vida

Has sacado suave el látigo, mientras me estaba desperezando, lo lanzas, y ahora es tan extraño

Ya no disfruto como antes, sentirme una desgraciada, llorarte de nuevo, quejarme y caer otra vez

Me encanta que te encante, y creo que he visto la luz, ahora es una foto que me retrata

Tómate tu tiempo porque esta sonrisa de idiota no se va, y ya no sé como quitarla

Soy tan estúpida que casi me caigo
Tan ingenua que puedo matar
Tan ingrata te pido no vuelvas
Otra oportunidad no es otra vida

Ahora quiero morir, soñar, vivir otra vida

lunes, 12 de mayo de 2014

Mi versión

Hoy mis palabras son menos sordas que nunca, en la entrada número 101 de este blog. Son de esas que solo a tu eco le has dejado escuchar.
Hoy las palabras resuenan marchitas en la cabeza, como antes. Son el reflejo de la más plena alegría, y del más profundo desengaño.
Son palabras que nunca pronunciaré, porque nunca nadie me ha preguntado. Palabras que en otra boca son una historia diferente a la que es.
Hoy mis palabras son mi versión, un cuento que aquí no está escrito, y que no tengo la necesidad de escribir aunque me convendría hacerlo.
Mis cicatrices tienen mucho que contar desde que era una niña, y claro, ellas no pueden hablar, aunque dicen muchas cosas.

Me refiero a un momento, eso lo permito, el día de mi graduación hace unos días.
Todos tan elegantes, y galantes, fieles y acordes a la propiedad del día.
Y me permitiréis que no escriba lo que sentí, porque lo siento, no existen palabras para describir la sensación.
Solo sé que empecé a trazar un círculo, hace algunos años, y siento que ahora redonda es la perfección.

Y como en una foto de revista, he pintado cuernos y colmillos a mis peores pesadillas.
Con el mismo rotulador he subrayado lo importante, y me he trazado una sonrisa.
Porque sé que las palabras, aunque sordas, tienen tanta fuerza
Que todo se pondrá en su lugar algún día por una pregunta indiscreta.

Algunas cosas que saco en claro, aunque no en alto:
Quien no contrasta informaciones, te ha dicho un profesor que es mal periodista.
Quien no se alegra por tus alegrías, te digo yo, una mindungui, que es mal amigo.
Y quien tenga odio en su corazón, apártalo de tu camino.

Un último consejo: a palabras necias, palabras sordas.
(No te imaginas lo fuerte que te vas a hacer si lo sigues)