lunes, 31 de octubre de 2011

Inquietud

Hoy tengo una sensación muy extraña, una especie de náusea, una especie de hormigueo en el estómago. No sabría decir si es algo bueno o si es malo. Creo que malo. Nunca he estado al borde de un precipicio – en el sentido literal – pues tengo miedo a las alturas. Pero supongo que al estarlo se tendría esta sensación. Tampoco sé la razón por la cual estoy así… ¿El cambio de hora? Puede ser. Tanta oscuridad a las cinco de la tarde no puede ser buena para el estado anímico de una persona acostumbrada a la luz de hace un par de días. De hace un par de meses… ¿O quizá de hace un par de años? ¡Vaya! Creo que mi cuerpo está intentando decirme algo… Se va la luz. Viene el frío. Y cuando no tienes nada con lo que abrigarte ya puedes ponerte a rezar. O a actuar. Porque un corazón congelado es tan frágil que un simple toque podría romperlo en pedazos. Para siempre.




Inquietud. Creo que así se llama esta sensación.

domingo, 9 de octubre de 2011

Sonrisa de Coco

¿Por qué pasa? ¿Por qué pasa que un día no puedes dejar de sonreír mientras piensas en pájaros que vuelan? Quieres concentrarte, quieres ser racional, pero no lo logras ni atada con cadenas de gominolas. Cada vez que puedes vuelves forajido a tu mundo paralelo, paralelo y certero. No hay cosa que añores, no hay cosa que llores. Simplemente respiras, con esa risa tonta que aflora, que te recuerda a sus mejillas, que encaja perfectamente en tu mural, que deslumbra, que tienta al más fuerte metal. Que cuando despiertas, te susurra locuras al oído, que te acaricia, te mece, te da tres vueltas y vuelve con estupideces. Ese árbol de frutos azules, de hojas amarillas, de brisas con olor a canela. Esa sonrisa de coco, esos aires de loco.

¿Será felicidad?

>nunca, jamás nunca

Ya
Para
Ya está bien.
Ya está bien de pensar.
De pensarlo tanto, de rayarte tanto.
¿Quieres callar ya? Déjame, sé que me cuesta
Te cuesta aceptarlo, te cuesta admitirlo
Admitirlo, nunca, jamás nunca
Nunca, claro… claro…
Claro está, sí
Sí ya
Ya..