miércoles, 25 de mayo de 2016

Tránsito

Atascada. Atada de pies y manos. A cuatro patas, rugiendo y sollozando.

Querido amigo, sí, durante este tiempo he estado algo despistada.

Sin tinta. Sin sacapuntas. Sin un trozo de papel. Más bien sin nada de nada.

He estado observando, querido amigo, he estado bastante callada.

Relajada. Serena. Bebiendo allá afuera, reconstruyendo hacia dentro.

¿Lo adivinas? Nado mariposa, vuelo contrapicado, vuelvo a las andadas.

Derruida, que no destruida, sé que puedo componer algo nuevo.

Amigo mío, que sí, que he perdido un poco la noción del tiempo.

¿Y a quién narices le importa que prefiera darle a esto otra calada?

Si he estado escuchando, hermano, he estado ciertamente resignada.

Vagué perdida, porque he perdido, y ahora no temo a las derrotas.

Tanto tiempo con ese "te jodes" que ahora sé como andar de rodillas.

¿Qué ha pasado conmigo? Casi nada, que ya no busco respuestas.

Prefiero volcar de la risa o de tanto vino, o con este precioso silencio.

Del ahora hago lo que quiero, del ahora decido sobre lo que decido.

¿Qué te parece todo esto, amigo? Cómo disfruto del tránsito, cómo transito.

Lloraba por una moneda de dos caras, pero la vida no se podía comprar.

¿Vas a dejar de sermonearme, padre? Si el pescado está todo vendido.

Solo déjame transitar, disfrutar, navegar este barco que aun no está hundido.

Sin tinta. Sin sacapuntas. Sin un trozo de papel. Más bien sin nada de nada.

He estado observando, querido amigo, pero hoy he estado bastante inspirada.

martes, 23 de febrero de 2016

Diplomacia dialéctica, guerra de látex

Juguemos a jugar que pensamos que era ayer. Que sabes que yo sé lo que se te ocurrió. Bajar, subir. Abril y mayo. Enjuaguemos las palabras con signos de interrogación. Removamos lo inquieto trabajando por lo pretérito. Qué bonito fue acabar cavando charcos en el río Duero. Murió la palmera tostada de tanto que la lloraron. Soñaron que el papel no era para Olga. Rímel y carretera porque sí. ¿Por qué no? Que se empaña el pasado con la risa de Mario. Muerden la sopa con hoyuelos de ruiseñor. Y pensaban que estaría loco y desatando nudos. Kabukis, chai, abdominales, proyectos. Acordes intocables, terciopelos imperceptibles. Esto joder, esto es lo que haces. Luces de emergencia que aquí no pasa nada. Que Lourdes ha llegado a tiempo. Corbata elegante que una nube está roncando. Que está escribiendo, que va descalza, que se cruza, que se diluye. Diplomacia dialéctica, guerra de látex. Diferentemente suficiente por la mañana. Baraja la jornada, madera que está en la estacada ¿Quieres descansar? Hagamos planes. ¿Quieres algo más? Asómate al lagrimal, cae por la ladera, desvanécete y resucita en lapicero. Esto es lo que haces. Esbozas, bosquejas, rayas, pinchas. Así que finjamos. Como si los arañazos fuesen suaves. Porque sabes lo que haces. Que Alberto se acaba el “colacado”. Un autobús en Londres se ha rezagado. Me ha golpeado un mililitro de recuerdos en el bordillo… ¡Qué te he dicho que te calles! Que está ensayando el futuro la función del concateno. Hoy empieza hoy. Y un piloto se ha dormido porque su reloj ha exhalado. Santi cuenta un chiste en el paritorio mientras un extremo roza otra punta. La arena quiere soltarme otro discurso. Pero no me da la gana. Y punto. Sin cayena. Con solazo. Marchito está el café de tanto que lo soplaron. Despierta Antonio que está el taxímetro contando. Romper tinajas, aporrear las letras en un querty, borrar los signos de la edad, bordar en tu cara un socavón. Que se esconden los sueños en la excusa de cartón. Los teléfonos que cuentan otra historia sin intro. La sombra de una espuela de un cigarro de traición. Juguemos a pensar va de puta mare. Es tu diplomacia dialéctica, nuestra guerra de látex.