jueves, 19 de diciembre de 2013

Colonia

Hoy es un día gris, de esos que el aire se lleva las hojas.
Miro a mi alrededor pensando: ¿qué hago aún aquí?
Nunca duermo antes de 3, mis ojeras me delatan.
El espejo que es la ventana, los árboles son sombras que arañan.

Llegamos al siguiente punto, el tren para, y se abre la puerta.
Una ráfaga de aire fresco se cuela en el vagón y me despierta.
Alguien se interpone y su colonia huele a ti, me impregna.
Se mezcla con la de otra mujer, y despierta en mi la tormenta.

Se cierra la puerta, nos ponemos en marcha, y la duda que es momentánea cesa.

Son las señales que me dicen que el tren tiene que llegar a su trayecto.

Siempre rezo para que no haya un accidente.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tóxica

Soy la víctima. La viuda de España. La espalda de la puñalada. Soy una mierda. Soy lo peor. Soy el escalón con el que tropiezas. Soy el grano que asqueas. El sudor que no tocas. Soy la gorda que pasa por la calle. La insoportable de la cuarta fila. Soy la borde que no te follaste. La loca que te gritó. La pesadilla de una noche de otoño. Soy un chirrío. Soy la que está sola leyendo. Soy la que te evita en el hall. La que huye de tu sonrisa. La que sigue esperando la llamada. La que llama 12 veces. La que sueña que no es ella. La que sangra versos. La que no se encuentra. La que se sube mil veces al peso. La pesada que te persigue. Soy la niñata estropeada. Soy la que no se atreverá. Soy la que nunca lleva falda. Soy la que no te importa como esté. La última de los equipos. La primera para secarte las lágrimas. Soy gilipollas. Soy perversa. Soy una nube de sueños. Soy el pasado. Vivo el pasado. Soy un descuido. Soy la que te da pena perder. Soy el retraso. La manzana mordida. El desván lleno de trastos. Soy la que no puede dormir. La dispuesta a no dormir por contestarte. Soy la que la odia tanto. Soy la descortés. Soy a la que hicieron llorar. La que desoja margaritas. La que sabe que no va a avanzar. La que te guiñó un ojo. A La que llamaste hija puta. La cabeza de turco amueblada. La sombra de alguien que es.

Soy muchas cosas, pero tengo excusa, porque ante todo soy tóxica. 

Por favor, deja ya de consolarme y dame de una vez la bofetada.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La vida merece un poema mejor

La vida es tan perra que en pocos años ni saludarás a personas con las que tienes una foto, incluso a algunas, con las que has hecho el amor.

La vida es tan dura que llegará el momento en el que no duelan los golpes, en el que seas maduro (menos humano) y tengas tu chalé y tu salario a fin de mes.

La vida es tan mentirosa que te hace creer que tu vida es tuya, que eres independiente (la meta del ingenuo) y que puedes decidirla y moldearla tu mismo.

La vida es tan hipócrita que dará éxitos a los que te han dado una bofetada, y es que el que ríe el último no es el último en reír nunca, llámalo desconsuelo.

La vida es tan bruta que te empujará hacia sitios llenos de lodo, hacia espejos que son espejismos, y no veas luego para fregar el charco de sangre.

La vida es tan impuntual que aunque llegues pronto a las cosas siempre se hará tarde para ti, aun en lo último que quieras hacer un segundo sordo será todo.

La vida es tan laberíntica que cada puerta que escojas te esconderá de tantas otras experiencias que querrás darte contra sus paredes desesperado.

La vida es tan justa, que es injusta para todos.
La vida no es nada, es el tiempo entre una marea y otra.
La vida merece un poema mejor,
porque estas líneas vivirán más vidas que tú y que yo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Nadie a quien llamar

Escenografía 0 - Rodeada de hojas: patético escenario para una patética perdedora.
Me mimetizo en mi personaje: me pega a la perfección.
Pienso que la vida es una broma, pienso que haber nacido una locura,
pienso que me estás tomando el pelo. Y esto. Esto no es una broma.

Nadie a quien llamar: me pinta enchufarme un cigarrillo y escaparme a un bar.
Ese es mi teatro favorito; el público, el más agradecido.
Me pego un paseíllo y ovación de todo el palco.
Que se note la afición, que se noté el sordo aplauso.

Maquillaje 1 - rímel corrido. Representa, a la perfección, todo el trabajo perdido.
Arruinado en un segundo, se resbala en la mejilla.
Cae la gota y mancha el babero y la faldita. Vuelvo a aquel patio, donde llovió la primera vez.

Ensayo número 100 - ya casi salimos al aire.
La sala, desempolvada, busca un público que la anime.
Un monólogo basta, o un buen sólo de piano. Porque de tanto practicar, ya lo dices sin pensarlo.
Y si nadie compra una entrada, dame un espejo y te lo hago.

Que testigos más raros se han visto.

Derrota en la moqueta,
Estoy un poco ida.
La canción que suena dice:
Mañana, será otro día.

martes, 15 de octubre de 2013

Descorchas, descorcho


Sácame este corcho y destapémonos sin miedo
Que suba el gas, mientras bajo más
Que lluevan lágrimas de alegría
Que no se quede la comida fría

Sácalo rápido, que tenemos que brindar
Por cada vez que saltan las chispas
Por esta luna que nos mira
Este rincón del centro se merece un trago

Destápame el tupper que tenemos que comernos
Tu cuello ya está ardiendo
Carne a la plancha al punto de sal
Probemos ahora el sabor a limón de tus manos

Destapo el ombligo bañado ya en cava
Que se caiga el techo
Que el sol no salga
Banquetes de ti que no se quedan sin mi

Descorchas, descorcho
Me miras, me atonto

Sácame esta pena y cénate mi sonrisa

lunes, 26 de agosto de 2013

Temporal

5/2/12


Enero arrecia. Despierta el movimiento vaivénico de las hojas sin sabia en la vena. Se esconden las verdades, ocultas en la manta. Cenas con vino, sueños con prisas. Parálisis de medio corazón con el latido impotente. Imposible una disculpa, lo esperaba, eres tan valiente.


No quiero hablar de más porque podría decir algo con sentido. Pero me obligas a ponerme bajo cero las palabras, y el frío de mi lengua te abrasa las mejillas. Me sugieres que me crea que entre tu y yo nunca nada. Me tomas por idiota, tu, con la mirada perdida en la nada.


Sólo te pido coherencia, así que a las colillas las dejas apartadas de esto: no las metas donde no las llaman, que ya tienen suficiente con tu fuego. Derrite bonita el miedo, que hoy se resbalan las poquitas ganas. Los escombros de este castillo son de aire y se van con el frío, y volverán cualquier tarde de abril.

viernes, 19 de julio de 2013

El bombardeo de Vietnam


Esperando, llegó, y me dijo que esperara.
Que me sentara y que mirara la ventana.
Que ya no oiría nada. Y que “verás”, “ya lo verás”…

Me he quedado, congelada, cuando más ardías.
Cuando en nada, las paredes derrumbadas,
y tumbada en la alambrada de mis huesos yo…

Caminando, paras, y detrás de ti la sangre,
y no, sabes el dolor que dejas,
no diciendo nada: me escupes en la cara y yo…

Cansada, de dejar frases a medias, de mirarte tan perpleja, 
cuando te comportas como un gato, que pernocta enamorado…
Miras, tienes los ojos perdidos, en lo que no es y tampoco será nunca:
tienes la cabeza en el mundo animal, en un espécimen con pelo y lengua…
Y me arañas. Me arañas el alma y la cama,
con tan poca calma, que siempre me haces llorar.

Vuelvo, mira, a lo de las faldas largas…
a mirarme de reojo en los espejos de los patios.
A soñar con él, a remontar hacia lo bajo ¿sabes?

Lo noto, no lo haces pero mientes.
Y te arrastras, por los bordes del planeta,
escondiéndote del sol en tus noches en vela…

Caminando, paras, y detrás de ti la sangre,
y no, sabes el dolor que dejas,
no diciendo nada: me escupes en la cara y yo…

Cansada, de esputar excusas serias, de mirarte de reojo, 
cuando tienes la cabeza en la luna, esa que visita de uvas a peras…
Y la miras, en el asfalto que quema, se ha quedado el corazón latiendo bajo cero:
bombeando el bombardeo de Vietnam, ese que no late más.
Y me arañas. Me arañas el alma y la cama,
con tan poca calma, que siempre me haces llorar.

domingo, 23 de junio de 2013

La cara de la verdad


Me temblaron las piernas, cuando giré la última esquina del laberinto, cuando vi la cara de la verdad. Era inexpresiva, no tenía color, era una pared blanca llena de reproches garabateados entre grietas. Y no me escuchó. Durante cuatro horas le pedí gentilmente que me dejase pasar. Pero la verdad, no me escuchó.

Entonces decidí gritarle enfurecida, le di patadas, puñetazos. Solo conseguí hacerme daño, porque la verdad es dura, la verdad es impasible, la verdad no escucha. Ella sólo me recordó lo niña que era con mis pataletas, y me castigó apagando las luces de la vida durante varias semanas.

Luego de eso, sólo el canto de un pájaro en un amanecer desolador. Con mis lágrimas habían crecido flores rojas, que sólo hacían que adornar la tétrica escena. Entonces me puse en pie, me soné los mocos, y pensé que si quería pasar por esa puerta debía cambiar. Debía de hacer caso a la verdad, y seguir sus sabios consejos.

Pero estaba sola, en un laberinto lleno de ecos. Estaba rodeada de muros, altos como la torre de una princesa. Muros que me protegían de lo que había fuera, pero al mismo tiempo, no me dejaban correr libre hacia cualquier dirección. Y estaba la verdad, que no me dejaba avanzar hacia lo deseaba: que ambas fuésemos felices.

Entonces recordé el momento en el que decidí dar el primer paso en el laberinto. Sabía que no estaba lista, lo sabía. Pero parecía un juego divertido, parecía un lugar seguro en el que guarecerse de toda la mierda que había fuera... Parecía un camino acogedor hasta llegar al centro, hasta llegar al objetivo.

Pensando en eso caí en la cuenta de que cambiar entre cientos de muros era retroceder, y desandar el camino recorrido. Me di cuenta de que la verdad no quería dejarme avanzar, sino dejarme ir, aunque ella no lo supiese. Sabía perfectamente que iba a ser duro, porque pasaría por los mejores  momentos de mi vida.

Pero saldría, sería libre, y podría cambiar.

Dejaría el laberinto desocupado, para alguien preparado para ser feliz. Y yo tendría un bosque entero para tropezarme una y otra vez, y que no naciese del suelo una puerta que impidiese seguir mi camino cuando eso ocurriese. Por lo visto la verdad no te hace libre del todo, sino que te ayuda a tomar el primer paso hacia el camino correcto.


sábado, 1 de junio de 2013

Serán



La chica que será tendrá las piernas largas. Dará saltos, altos, de la ventana hasta el asfalto.

La chica que será no tendrá miedo a nada. Mirará, de frente, aunque nunca sabrá nada.

Nunca miente.

Nunca extraña.

La chica no se calla.

Nunca para.

Nunca duerme.

La chica que será.



El chico que será ni será alto, ni guapo. Vivirá entre nubes, en ascensor desde el asfalto.

El chico que será no quiere gente a su lado. Cuenta papeles, invierte, en los verbos en pasado.

Nunca ama.

Nunca quiere.

El chico siempre miente.

Rara vez es congruente.

Rara vez como se siente.



El chico que había sido, creó a la que es ahora. Los errores son aciertos, los errores son derrotas.

La chica que había sido, no conoce al que es ahora. Nunca más en su camino, siempre más será de otras.

sábado, 25 de mayo de 2013

Nave espacial de buenas noches

10 palabras.
Puede que 25.
La extensión de un diálogo físico. Con extraños que aparecen en las tablas, que son números, que son nombres. Que aún, por el momento, no son nada.
1315 golpes en mi pantalla de iPhone. No estoy segura de si tantos o tan pocos - tampoco lo puedo estar de nada - componen los párrafos del guión de hoy.

Finales de mayo, y llega el momento de quitarse el sayo. 
De quitarse de miedos, de indecisiones.
Los retos se convierten en yugos que un alma libre tiene el compromiso de retirar.
Lleva tiempo queriendo volar, la verdad.
"Estas alas están hechas para..."
Pero sólo sabe, que no sabe nada.

Nunca es suficiente. Nunca, parece que acierte. El mundo le ha echado insecticida y ahora vuela atontada hacia ninguna parte. "A cualquier otra parte".
Ahí es donde se ha marchado todo lo que podía importar, y sólo queda hacerse la tonta y caminar con las sospechas de lo que no será.
Hasta poder ser más fuerte. 
Y entonces, entonces poder volar.
El avión no será suficiente, mínimo, se agenciará una nave espacial.
Las mujeres son de Venus, dicen, "que dicen que anuncian que existe".
Pero sólo existe aquello que percibimos, más lo que no, aunque exista incluso mucho más de lo que hay.
Pero sólo sé, que no sé nada.

Hay cosas, como la cantidad de pensamientos que pasan hoy por mi cabeza, que con números no los puedo contar. Y con palabras sordas menos.
Ni yo ni tu. "Ni siempre ni nunca".
Hay gente que no cabe en algunas canciones, pero no importa, porque nunca me dejas cantar.
Lo mío va más de entonar las letras, también las pequeñas, aunque sospecho que nunca las leíste. Supongo, también, que debería haberlas escrito más fuerte.
Sole no estaría aquí, contándome la única cosa que es evidente:
Que hoy te das cuenta que ayer no me diste las buenas noches.
"Someday you gonna be the only one"
Every... Diría yo Hayley.
Los llaman mocosos porque te hacen llorar. Luego sonarte. Y darte cuenta de que puedes respirar.

Al final, parece que sé más cosas que nada. Las palabras sordas me han vuelto a salvar.

Buenas noches señorita Celada, mañana tendrá usted más. 




miércoles, 22 de mayo de 2013

Ring Don Crash


Prisas, crisis
Hoy no puedo ni reírme
porque el mundo gira,
porque oigo el RING RING

De mi despertador
De mi teléfono
De todas esas cosas que no paran de gritarme
El wats app sin parar
El metro va a llegar
Y entre otras otras cosas veo un anuncio de Bahamas...

Luego me dicen, que me pierdo por ahí
En un sitio, paralelo del que no se salir
Y es normal, todo va normal...
¡MAL MAL MAL MAL!

No cojo el ascensor
Hoy corre un campeón
De todas las batallas de que no puede librarse
Le pesa el cabezón
Cada vez ve peor
Está ciego de cosas que vería a lo lejos... Si no fuera por.

Luego me dicen, que no dejo de dormir
Vivo en un sitio, paralelo, obligada a salir
Por culpa del DIN, por culpa del
¡DON DON DON DON!

Don Miguel, profesor
Me pone un tema más
Son todas esas cosas que me dejan derrotada
Yo me he metido aquí,
Sé por dónde salir
¿Me vendes esas cosas o nos vamos a Bahamas? Por cierto...

Siempre marean, Marta muerdes cada día un poco más
Ya estoy mayor, me he perdido mucho en esta espiral
Y no es por nada, pero es por todo...

Serán las prisas, la crisis
Hoy no puedo ni reírme
porque el mundo gira,
porque oigo el crash crash

Mi tiempo dice
"me parto por la mitad"

FI-NAL.
Ring Don Crash

martes, 2 de abril de 2013

Mantequilla

Tus brazos son dos cadenas,
que antes estaban frías,
y ahora tiemblan de amor

Mi espalda es de mantequilla,
Se le cae el alma al suelo,
Cada vez que le das tu calor

No encuentro consuelo en las buenas noticias
No encuentro mi sitio entre tanto edredón

Tengo el alma en el suelo
Cada vez que te callas, mi amor

La radio siempre molesta,
Quiero escuchar tus latidos
Retumbando en tan poco espacio

La noche observa curiosa,
Sabe que hoy también toca,
La del vals sin el baile final

No encuentro mi cara en el espejo
No encuentro las llaves del cobertizo

Tengo el alma en el suelo
Cada vez que la cago, mi amor

Asombra este tiempo pomposo,
Trastocan las facilidades,
Las mentiras de tele y ficción

Mi realidad siempre es la otra,
La de quererte con la boca rota,
Y del techo, nos cuelga la edad

No encuentro lo bueno de esto
No encuentro la luz del final

Tengo el alma en el suelo
Y por ti, mi amor, la pienso levantar

miércoles, 27 de marzo de 2013

Has mirado ahí

Eres un extraño, estás frente a mi, y has mirado ahí.
Y no eres el primero.

Cuando mirais ahí, me dais ternura...
Me dais... pena

Porque mirais eso, y no sabeis cuanto dolor hay detrás:
cuantas lágrimas,
cuantas victorias,
cuantas desesperaciones,
cuantas traiciones,
cuantos sinsentidos...

Solo mirais, y probablemente, formeis un pensamiento:
un pensamiento imperfecto

Porque no sabeis todo
las cosas que puede haber detrás, de un simple trozo de tela

Porque cuando mirais, cuando miramos las personas,
No vemos
No sabemos de verdad
No quisieramos hacerlo tampoco

Porque nos asusta pensar lo entrometidos que podemos ser...

Cuando miramos ahí.




miércoles, 20 de febrero de 2013

La historia de cuando nos perdimos para encontrarnos


He escuchado por ahí que no te puedes enamorar con solo ver, de repente, en un instante efímero. Pero después de aquello decidí confiar más en mi vista que en mi oído por el resto de mi vida. No sé si podré expresar bien lo que sentí en el transcurso la milésima de segundo, esa en la que se cruzaron sus intenciones con las mías. Si… ahí estaba su aspecto sin más elementos perturbadores o accesorios: no podía percibir su olor, ni su voz, no sabía su historia, ni su nombre. Sólo sabía que su atención era para mi por un rato. Sólo sabía que era la cosa más perfecta que había visto nunca. Era suculenta. Tenía claro que hasta el momento que no la probase, no podría ya sacarla de mi caja de cosas pendientes. Ignoraba todo lo demás, entre otras cosas, no me importaba de quién era y no me importaba, por supuesto, compartir. Y así fue como te acerqué a mi, empecé a olerte, a mirarte más detenidamente y a convencerte con miradas de que estábamos hechos para degustarnos. En un descuido de la luz conseguimos perdernos, por un momento, en un rincón donde nos encontramos. Sólo pude llevarme una cucharada de tu dulzura salvaje, y a su dueño, le devolví una porción imperfecta de lo que antes era sublime. Al mismo tiempo, sin saberlo, me llevé conmigo una insatisfacción que me acompañaría por el resto de mi vida: esa de las grandes cantidades de amor con sabor agradable, que te aseguran una media sonrisa por el día, y el soñar contigo cada noche.

domingo, 20 de enero de 2013

Cuanto más fuerte soy contigo, más débil seré sin ti



Cuanto más fuerte soy contigo, más débil seré sin ti


Eso es así. Es así y me doy cuenta cada vez que no hay un poco, aunque hay. Y me doy cuenta de que eres un parche, una medicina, una anestesia, una droga. Pero es que, cada vez que consumo más, más adicta me convierto. Hay días que hay suerte y me puedo poner hasta el culo. Pero otros, simplemente, no hay. Y es normal. Y es egoísta pensar que siempre está el grifo abierto para mi. Y más cuando hay días en que me encuentro tan agotada y enferma de esta pantomima que ni puedo mover una pestaña. Que no doy más, ni doy más.



Eso es así, es así porque soy así. Es así porque no hay cura definitiva ni persona que pueda encontrarla, porque sólo se pueden paliar los efectos. Es así porque todo lo malo que subyace en nuestras almas aprovecha un descuido del cuerpo para salir a flote. Y es así aunque nunca haya esperado que lo fuese, ni lo haya querido. Odio la palabra dependencia, tanto o más que la palabra soledad. Pero mira… a nadie le gustan las soluciones lentas y agónicas, todos preferimos cortar de raíz. Yo he caído también, escudándome con la tijera en la mano.



Es así, y siempre ha sido así. Aún recuerdo cuando mamá me daba lecciones de la vida, Beyoncé me cantaba el “Independent Women” y alguna doctrina espiritual me hablaba del control del cuerpo para controlar el alma. Pero los principios, como todo en este siglo loco, ya no son las directrices que guían las acciones de nuestras vidas. Y una vez que rompes con uno de ellos, es hipócrita continuar por ese camino. Yo lo sé muy bien. Y cada día me siento sucia, cínica, incomprendida, y con salidas limitadas para limpiar mi alma.



Es así y mucho me temo que será así. Que lo contrario es una rara decisión, y miren, ahora no estoy como para que me miren de reojo. Comodidad, le he dicho antes. Bienestar, que está muy bien. Pero es que yo soy masoquista por naturaleza, así que, quizá por eso todo tenga tanta lógica. Puede que la normalidad sea una forma de maltrato. Puede que yo sea tan normal que necesite un poco de desequilibrio. Puede que, en definitiva, sea una persona y tenga mis cosas. Y que sigo siendo frágil, aunque sea una buena enferma, y me tome a diario la dosis de penicilina.