jueves, 19 de diciembre de 2013

Colonia

Hoy es un día gris, de esos que el aire se lleva las hojas.
Miro a mi alrededor pensando: ¿qué hago aún aquí?
Nunca duermo antes de 3, mis ojeras me delatan.
El espejo que es la ventana, los árboles son sombras que arañan.

Llegamos al siguiente punto, el tren para, y se abre la puerta.
Una ráfaga de aire fresco se cuela en el vagón y me despierta.
Alguien se interpone y su colonia huele a ti, me impregna.
Se mezcla con la de otra mujer, y despierta en mi la tormenta.

Se cierra la puerta, nos ponemos en marcha, y la duda que es momentánea cesa.

Son las señales que me dicen que el tren tiene que llegar a su trayecto.

Siempre rezo para que no haya un accidente.

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