martes, 19 de julio de 2011

Profundo, Azul y Negro

Todo se ve fatal desde aquí, desde el fondo del mar
Sin embargo, puedo escuchar todo cuanto quiero
El sonido del movimiento, tan pausado, tan entero
Aquí no se escuchan los lamentos, ni mucho menos las traiciones
Solo te dejas llevar…
Y la corriente te lleva, de un lado a otro, a veces duele, es brusca
Pero es que siempre he sido un tanto masoquista
Y ya no me importa…
Solo escucho chapoteos, burbujas, respiraciones
Nada temo, nada importa
De nada sirven los suspiros, ni los desesperos
Calma. Desazón. Corazones.
Porque no existen paraísos en la tierra, ni en el cielo
Solo dentro de uno mismo y del exceso
¿Aquí que me sobra?
Me sobran el tiempo, la calma, los sentimientos
Si. Así es mi paraíso interno. Como el fondo del océano
Azul como la inmensidad, negro como las entrañas
Pero también rojo como el coral, como el deseo
A veces, noto ese cosquilleo…
No existen mariposas, pero si los peces y su aleteo
Aquí no escucho cuando me niegas
Aquí no escucho cuanto no deseas
Aquí solo espero cabos sueltos
Puzzles incompletos
Almas aburridas

Para completarlos
Y ser delfín
Y ser gaviota
Y ser navegante
Y ser lucero
Y ser el cebo y la morralla que alimenta a los perros viejos