lunes, 31 de octubre de 2011

Inquietud

Hoy tengo una sensación muy extraña, una especie de náusea, una especie de hormigueo en el estómago. No sabría decir si es algo bueno o si es malo. Creo que malo. Nunca he estado al borde de un precipicio – en el sentido literal – pues tengo miedo a las alturas. Pero supongo que al estarlo se tendría esta sensación. Tampoco sé la razón por la cual estoy así… ¿El cambio de hora? Puede ser. Tanta oscuridad a las cinco de la tarde no puede ser buena para el estado anímico de una persona acostumbrada a la luz de hace un par de días. De hace un par de meses… ¿O quizá de hace un par de años? ¡Vaya! Creo que mi cuerpo está intentando decirme algo… Se va la luz. Viene el frío. Y cuando no tienes nada con lo que abrigarte ya puedes ponerte a rezar. O a actuar. Porque un corazón congelado es tan frágil que un simple toque podría romperlo en pedazos. Para siempre.




Inquietud. Creo que así se llama esta sensación.

1 comentario:

  1. "Porque un corazón congelado es tan frágil que un simple toque podría romperlo en pedazos"...

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