lunes, 22 de septiembre de 2014

La vertical

Telebasura de fondo, y el cielo oscuro me cierra los ojos por la ventana. Es domingo, y no me encuentro los domingos, pero este más en especial. Estoy congelada, y sospecho que no sólo es por el frío de ahí afuera. No estoy mojada, y eso que está lloviendo a mares en Madrid.

Y le doy vueltas, me doy vueltas en el sofá. No sé cual es la postura correcta para ser, y mucho menos para estar. Mejor escribe, he pensado entre otras cosas. Pero como últimamente, no puedo poner el foco ni en la lámpara.

Así que sí, no estoy confesando nada en concreto. Quizá es que no puedo, deletrear ni pronunciarlo en horizontal. Desde que no soy la vertical, me cuesta afrontarlo. Me cuesta fingirlo. Me cuesta la vida, así en general.

¿Te cuento un secreto? Lo que cae del cielo no son gotas.
Y menos mal que no compré el viernes tu helado favorito.

La esperanza a veces tiene cosas muy tontas, ¿sabes?
Y puede ser increíble en julio y demoledora en septiembre.

Vaya, qué cosas.

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