jueves, 4 de octubre de 2012

Llegar a casa


Llegar a casa es cruzar el umbral y sentirte a salvo, protegido, comprendido. La puerta, un trozo de madera y hierro, actúa como la barrera más indestructible de la tierra. Entras, te quitas los zaparos, pones la llave y te vas directo a la nevera. Un vasito de zumo y a desahogarte un rato con el mando.

Últimamente, llego a casa todo el rato. Eres mi hogar. Contigo puedo cantar en la ducha, hincharme a queso, ponerme el moño y descansar un rato. Y tu sonrisa, es la cerradura que me mantiene a salvo. No quiero más, no pretendo más. Sólo girarme, ver tu cara, y sentirme segura en esta mierda de mundo.

Y es que me has convertido en un caracol, y todos los días, se me cae la baba.

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