martes, 27 de diciembre de 2011

Polvo de luna

Un único año. 365 días. Tantas cosas han cambiado que me da vértigo mirar hacia atrás. Aunque en noches como esta, me da por asomarme... me da por mirar fotos, me da por soltar una que otra lágrima, me da por recordar tu voz, por revivir aquella carcajada, por llenar estos segundos con tu imagen, por borrarla y escribir encima... escribir con tiza y presente. Porque siempre me ha dado miedo eso de la tinta.
Una vez me dio por pintarme un corazón en el pecho, una sonrisa en la cara y una mano sobre la mía; primero con un lápiz. Pero luego alguien lo repasó con rotulador permanente... y tanto tiempo me costó borrarlo cuando quise, tanto, que no he vuelto a ser papel.
Y así he aprendido que aprendo en esta vida: tiza y lluvia, tiza y lluvia, tiza y lluvia para un corazón calcáreo, carcomido que carraspea al palpitar muy fuerte y se calla cuando lo hace de menos. Porque echaba de más bocanadas de aire, aire y polvo de luna que cubre de sus pestañas a sus entrañas. Y así gravita por si sola, y brilla, y añora...
Pues eso, lo que estaba diciendo, que sigo con mi historia; recuerdos, hasta dentro de una hora.


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