miércoles, 13 de enero de 2010

Paredes }

Y aqui estoy yo, con un boli nuevo y mil pensamientos viejos, intentando aferrarme, intentando volar...Lo más lejano que toco es el mando de mi tele y la luz fluorescente, me invita a escapar, de este baúl de recuerdos que no me dejan salir a respirar. Respirar nuevo aire, nuevo aire de ti, convertirme en dioxido y conseguir dañar algo que no sea yo mismo.

La luz fluorescente me invita a llorar, a lamentarme una vez más, por esta puta inconformidad, formidable sentimiento, que hace que crezcamos y suframos, que sigamos y que volvamos a llorar... Y la felicidad. Amiga desconocida. Se resiste a dejarse atrapar. Ella navega en otro universo, mucho más allá de estas paredes, al que últimamente llego en mi nube de alcohol y mariguana.

Que fácil es desear y que difícil aceptar. Qué difícil resulta cosechar esa sonrisa y con que facilidad esta levita al otro universo. Ese universo al que solo que aferro en momentos culminantes, de los cuales tú, dulce veneno, eres responsable últimamente.
Y últimamente, se convirtió en pasado para siempre.

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